Mastico. Trago
Cuesta.
Has pintado una nueva huida en mí.
Bebo. Trago.
Cuesta.
Efectivamente, te iba queriendo como yo pensaba. Y como no pensaba.
Respiro.
Cuesta.
Desaparecer de la vida de quien quieres es de cobardes. O eso dicen. Yo no te entiendo, respeto tu desbandada sin comprenderla. Mientras, este corazón al que han prohibido dejar de respirar pincha y me recuerda que, una vez más, he bajado la muralla y te has ido sin siquiera darte cuenta de que estaba ante ti el camino que buscabas hacia mí.
Volveremos a hablarnos, supongo. O eso dices. Todo se ha quedado congelado, como en una foto de esas que no llegamos a hacernos. Como si no hubiera existido. Como si esto fuera una patada en las costillas dada por una bota inventada. ¿Volveremos a hablarnos? La certeza de un "game over" me dice que sí, temiendo que sea para nada.
Un abrazo tuyo limpiaría de golpe este cansancio que aplasta.
No lloro.
Cuesta.
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