5.10.2006

¿Hasta qué punto se llena de ti mi extravagancia?

¿Cómo avanzan los días invasores
si apenas me mantengo en dos palabras?

Hoy me canso de entrar en mi cabeza
y busco redención:
quiero la calma
que venero en tu cuerpo de escorpiones
bañado de negruras y alboradas.

Esta noche el silencio es obligado,
es espera,
es la necesidad inexistente de una pausa
-fingida-

Y aunque no volvieras nunca
pulsaría en rojo y verde
las cuerdas del alma de mis sueños.

Ojalá sepas de qué hablo.


Descansa, sueña cosas bonitas. Te espero con una sonrisa, vestida apenas en la mañana.

1 comentario:

María dijo...

Hola! he llegado aquí por casualidad y espero que no te importe,pero me quedaré un ratito más, leyendo.
Intento escribir algo, pero no me sale, transmites tantos sentimientos, o al menos a mí me lo parece.
Es realmente preciosa esta entrada.
Me encanta cuando dices "Y aunque no volvieras nunca
pulsaría en rojo y verde
las cuerdas del alma de mis sueños".
Simplemente, sin palabras me quedo.
Un beso, volveré por aquí :)