8.31.2007

Dejamos pasar noche tras noche, cerrando puertas y apagando velas, cambiando el tiempo mientras no cambiaba la suerte. Caminamos despacio y lejos, de la mano y arañando, haciendo daño y queriendo, peleando por una ilusión llena de vendas y esparadrapo. Nos hundimos lejos el uno dento del otro, haciéndonos dos adicttos que se conocían sin ser capaces de entenderse. Al menos, al cabo del tiempo, y empatando nuestros males, esa sensación me queda.

Hoy me alegro de haber vivido lo que viví. Me alegro de haber decidido hacer lo que hice: la caza de alegrías va dando su fruto en ambos continentes. Ayer di un pequeño paso, que ha tenido una correcta y suave respuesta, perfecta, adecuada. Quizá haya un futuro hermoso, aunque diferente del imaginado hace años. Quizá. No se muere la esperanza, que ahora permanece un poco más tranquila.

Y, en secreto, aún duele la distancia, pero hay que permanecer firme.

Besos a ti también.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Let it be

Patricia dijo...

:)

.María. dijo...

Alegrarse de lo vivido, aprender pero nunca desandar lo andado. Qué horribles son las adicciones, Patri, y qué bueno es el tiempo y el aire.
el tiempo y el aire
tic, tac, tic, tac, tic, tac...

Bezzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

Aeris dijo...

Guau. Me siento identificada contigo palabra por palabra.

Un saludo.