3.15.2006

El tiempo deja de importar cuando lo que importa es tener entre las manos el mayor tiempo posible;
cuando el futuro se perfila despejado en medio de tantas sonrisas contenidas;
cuando se desea alargar una espera impaciente, vestida de hermoso preludio.

El tiempo deja de importar cuando cada día es un triunfo que nace pleno y loco de alegría;
cuando cada esperanza vence al miedo al transformarse en una nueva realidad;
cuando la felicidad comienza a ser algo creíble.

El tiempo deja de importar cada vez que te pienso.
Se detiene.
Me da una tregua.

Y yo, inevitablemente, le sonrío.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

paso muchas veces por tu pagina, aunque hasta ahora no habia dejado ninguna huella... quiza porque ante frases tan reales y con las que tanto me identifico, mis dedos se quedan inmoviles encima del teclado

Patri dijo...

Pues es cuestión de empezar a moverlos. Por ejemplo, poniéndose algún nombre :)

Me alegra que lo que escribo se identifique con más gente.