8.23.2006

Caminaba deprisa sobre tacones y arena, pensando en cosas que no veía desde la carrera ("fusión nuclear, soldaduras invisibles"), como herramientas para fantasías imposibles que quisiera poner en marcha. Al menos eso conducía a ese mundo paralelo que nadie más podía alcanzar ("fusión, dos en uno y todo para mí sin que se note").

Un, dos, un, dos. Pasitos rápidos apretados por la minifalda, aprovechando que aún quedaba oscuridad, a pesar de las horas de amanecida. Un, dos, un, dos ("como me vea alguien..."), y por fin llegada al apartamento. Entró despacio para no despertar a los que dormían en el salón, caminando de puntillas sobre sus tacones hasta la habitación. Una vez dentro, respirar por fin en calma: ropa fuera, vuelta a la normalidad al posar los pies descalzos sobre el suelo. Y al entrar en la cama, un abrazo de piel cálida y una risilla guasona que abrigaron su encuentro.

"Bravo, valiente. Apuesta cumplida".

Más risas en voz baja, ahora se unía la suya. "La próxima va para ti".

A veces dejarse el ridículo en casa merece mucho más que la pena.

2 comentarios:

marieta dijo...

Bueno, pero yo me quiero enterar de la historia entera... ¿tacones, faldas...apuestas? Ay ¿me lo cuentas? anda....

Besitos XXXXXX

marieta dijo...

Ahhh! Pos vale, jeje
Besitossssssss