6.17.2007

Corazón. Razón. Co. ¿Razón conjunta? ¿con quién? ¿con qué? Parece que somos un pequeño satélite de personitas que se sienten ridículas cuando devuelven el mando a la razón después de haber dejado gobernar el cuerpo al canto que el corazón (¿deseo?) decidía.

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Mmmm... ¡sí!

La música entra por cada poro, cada movimiento es una rendición a los impulsos, y la mente ha teminado por quedar fuera de juego. Cadera, cintura, piernas: capitanas; hombros, brazos, manos: soldados. Todos hacen bien su trabajo. Una vuelta, y otra, y otra... Una vuelta tras otra, la risa acompañando la noche, y el sudor empañando tristezas.

Hermosa forma de perder el control aun sin perderlo. Hermosa forma de hacer el amor aun sin hacerlo.

¿Y después?

Vuelta a la respiración reposada, al aire frío. La mente regresa a su puesto de mandos.

Si en ese instante estás en paz contigo mismo, si no hay remordimientos ni inquietudes, algo bueno está pasando. Y no es que "te hayas portado bien". Puede que esa ley que, bien por ti o por otros, te fuera impuesta en algún momento pasado haya comenzado a resquebrajarse y, de una buena vez, comiences a vivir lo que realmente eres.

En ese momento, sólo queda comenzar a caminar, rememorando y a la espera de nuevas "infracciones", con la sonrisa bien ancha, con el corazón y la mente como cómplices.

2 comentarios:

Lolita Blonde dijo...

En el fondo todo se aloja en el área límbica, ý se mueve por instintos, asi que la razón nunca manda.

.María. dijo...

Y como en estos asuntos lo del carnet por puntos no se ha impuesto todavía...pues seguiremos tan agustito con las infracciones.

(siempre me ha gustado lo de hacer el amor sin hacerlo....Creía que era la única que lo entendía)

Un besete !!!!!!!