- ¿Y me vas a echar de menos?
- Pshé... No sé yo...
- Jo, aunque sea ahora, podrías fingir un poco, ¿no? Tampoco cuesta tanto, digo yo.
- ¡Pero si sabes perfectamente cómo voy a estar!
- Bueno, pero no está de más que me digas si me vas a echar de menos. Al menos yo necesito oirlo.
- Pues sí, te voy a echar de menos. Mucho. ¿Ya? ¿feliz?
- No.
- Yo tampoco.
- ...
- ...
Se metió en su burbuja y se fue.
7.28.2006
7.27.2006
Encima de la moto, deprisa, cogiendo las curvas con la misma intensidad que su enfado. "Este se va a cagar... a mí no me hace esto". Falta poco para llegar.
Última hora de la tarde, casi la hora de cierre de la tienda. No hay clientes dentro, sólo la mesa del fondo, la de la esquina, está ocupada. Un montón de carnets de buceadores, desordenados y esparcidos alrededor del ordenador. El único empleado que queda en ese momento está sentado ante la mesa, con aire ausente. El cuello levantado del polo le da un aire levemente chulesco, en un intento romántico e inútil por imitar a un verdadero marino. Anda con la cabeza en otro lado...
De repente oye un derrape en el garaje. Se detiene un motor. Nuestro motorista enfurecido entra en la tienda y da un portazo. Se detiene ante la mesa y apunta con el dedo: "Tú... tú... eres un tipo absurdo y baboso. ¡Es MÍO! ¿te enteras? ¡MIO! y no te consiento que me lo levantes"
Sin dar tiempo a reaccionar, aparta la mesa de un empujón y empotra contra la pared al boquiabierto "lobo de mar". Su cara enfadada respira por encima de las solapas levantadas. Se hace el silencio.
Brokeback divers: un beso violento sobre los labios de su presa. Por sorpresa.
Pero mayor es su sorpresa al ver que ese beso es correspondido, que unas manos le rodean la cintura y le aprietan contra él fuertemente. Pausa obligada para echar las cortinas metálicas. Y vuelve a ocurrir un encuentro de pasión violenta que les dirige al recinto de la piscina, donde la temperatura es mucho más elevada que en el resto del lugar. Rápidamente se arrancan las ropas sin dejar de besarse, de arañarse y apretar los cuerpos uno contra otro. Encuentro de pancitas buceadoras.
Nuestro motorista, jadeante, empuja al marino dentro de la piscina. Seguidamente, se arroja en pos de él. Le vuelve a acorralar, esta vez contra el borde de la piscina.
Y allí se consuma su amor.
----------------------------------------------------------------
Dedicado a M., para que sea valiente y declare su apasionado amor a L.
(jijiji...)
Última hora de la tarde, casi la hora de cierre de la tienda. No hay clientes dentro, sólo la mesa del fondo, la de la esquina, está ocupada. Un montón de carnets de buceadores, desordenados y esparcidos alrededor del ordenador. El único empleado que queda en ese momento está sentado ante la mesa, con aire ausente. El cuello levantado del polo le da un aire levemente chulesco, en un intento romántico e inútil por imitar a un verdadero marino. Anda con la cabeza en otro lado...
De repente oye un derrape en el garaje. Se detiene un motor. Nuestro motorista enfurecido entra en la tienda y da un portazo. Se detiene ante la mesa y apunta con el dedo: "Tú... tú... eres un tipo absurdo y baboso. ¡Es MÍO! ¿te enteras? ¡MIO! y no te consiento que me lo levantes"
Sin dar tiempo a reaccionar, aparta la mesa de un empujón y empotra contra la pared al boquiabierto "lobo de mar". Su cara enfadada respira por encima de las solapas levantadas. Se hace el silencio.
Brokeback divers: un beso violento sobre los labios de su presa. Por sorpresa.
Pero mayor es su sorpresa al ver que ese beso es correspondido, que unas manos le rodean la cintura y le aprietan contra él fuertemente. Pausa obligada para echar las cortinas metálicas. Y vuelve a ocurrir un encuentro de pasión violenta que les dirige al recinto de la piscina, donde la temperatura es mucho más elevada que en el resto del lugar. Rápidamente se arrancan las ropas sin dejar de besarse, de arañarse y apretar los cuerpos uno contra otro. Encuentro de pancitas buceadoras.
Nuestro motorista, jadeante, empuja al marino dentro de la piscina. Seguidamente, se arroja en pos de él. Le vuelve a acorralar, esta vez contra el borde de la piscina.
Y allí se consuma su amor.
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Dedicado a M., para que sea valiente y declare su apasionado amor a L.
(jijiji...)
La mente en blanco. Qué difícil es dejar la mente en blanco. Tan difícil como no dar un paso en un momento dado, o dar el adecuado en otro instante. Hablar o quedarse callado. Permanecer o salir corriendo.
Los ojos como platos. Es de noche. Todo en silencio (salvo los grillos). La cabeza bulle con mil imágenes y con ninguna, sin ninguna idea concreta. Un búho metido en la cama que no acierta a saber qué hacer. ¿Liberar la imaginación? Es necesario. Y después la mente en blanco.
Qué difícil es dejar la mente en blanco...
Los ojos como platos. Es de noche. Todo en silencio (salvo los grillos). La cabeza bulle con mil imágenes y con ninguna, sin ninguna idea concreta. Un búho metido en la cama que no acierta a saber qué hacer. ¿Liberar la imaginación? Es necesario. Y después la mente en blanco.
Qué difícil es dejar la mente en blanco...
7.21.2006
Una fina lámina de cristal. Nada más. Y en sus extremos, los pilares del mundo. No debe romperse.
A cada lado, uno de vosotros, separados por unos pocos milímetros que impiden cualquier contacto. Salvo la mirada.
Y te mira fijamente. Tú te desnudas despacio, del todo. Te sientas en una silla y pasas a ser quien observa. Sentada, desnuda, quieta.
Tu objetivo sonríe, permanece en pie y comienza a desabrocharse la camisa. Muy despacio, sin alarde de provocación. La sencillez de quitar un botón tras otro. Muy despacio.
Continuas observando...
**********************************************************************
Sí, María, hoy también tocaba ponerse "cochinona", como dirías tú. Pero para no resultar impúdica terminaré esta historia en mi cabeza, que no quiero sensibilidades ofendidas...
A cada lado, uno de vosotros, separados por unos pocos milímetros que impiden cualquier contacto. Salvo la mirada.
Y te mira fijamente. Tú te desnudas despacio, del todo. Te sientas en una silla y pasas a ser quien observa. Sentada, desnuda, quieta.
Tu objetivo sonríe, permanece en pie y comienza a desabrocharse la camisa. Muy despacio, sin alarde de provocación. La sencillez de quitar un botón tras otro. Muy despacio.
Continuas observando...
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Sí, María, hoy también tocaba ponerse "cochinona", como dirías tú. Pero para no resultar impúdica terminaré esta historia en mi cabeza, que no quiero sensibilidades ofendidas...
7.20.2006
7.14.2006
Tic, tac, tic, tac. El tiempo es relativo. No por ciencia alguna, sino por lo que vas viviendo, lo que se cuela en tu cabeza y hace que las horas pasen más o menos rápidas, que las ausencias sean o no palpables. Vivencias plantadas en maceteros altos, risueños y agradables. Tiempo que te asienta, te calma y te aturulla, para hacerte pelear contigo, para que termines recuperando lo que eres sin perderte demasiado en otra persona. Vaivenes que descolocan en medio de la soledad.
7.09.2006
Si alguien pudiera ver a través de los muros, no sería poco habitual que pudiera verle encogido, con las piernas sujetas y cubierto con cojines o alguna manta, encerrado en su habitación. Es una forma infantil, pero efectiva, de buscar seguridad cuando te sientes solo y el abrazo adecuado no está cerca.
Si alguien pudiera ver a través de piel, músculos y huesos, encontraría las ruinas de su coraza esparcidas alrededor de él mismo, desnudo y asustado.
¿Y mientras tanto, qué hay fuera? El equilibrio que se tambalea, que no aguanta sostenido por su cuerpo. A veces la duda y una culpa mal entendida pueden hacer más daño del que se espera.
Si alguien pudiera ver a través de piel, músculos y huesos, encontraría las ruinas de su coraza esparcidas alrededor de él mismo, desnudo y asustado.
¿Y mientras tanto, qué hay fuera? El equilibrio que se tambalea, que no aguanta sostenido por su cuerpo. A veces la duda y una culpa mal entendida pueden hacer más daño del que se espera.
¿Hasta qué punto los demás pueden confiar en su sinceridad?
Es cuestión de fe. Y la fe no es posible controlarla.
Es cuestión de fe. Y la fe no es posible controlarla.
7.07.2006
Oh, simple thing, where have you gone?
Va pasando el tiempo, voy aprendiendo, peleando, descubriendo, me divierto, me llevo decepciones, aplico experiencias, me sorprendo...
No soy ni joven ni vieja. Todo depende. Dentro de mi inseguridad hay algo que tengo claro: no busco genialidades, no quiero "cosas" excepcionales, no me atrae la grandeza ambiciosa.
And if you have a minute why don't we go,
Talk about it somewhere only we know?
This could be the end of everything.
So why don't we go, somewhere only we know,
Somewhere only we know.
Por ahora sólo sé que lo que necesito se describe con una palabra: sencillo.
I don't wanna be adored
Don't wanna be first in line
Or make myself heard
I'd like to bring a little light
To shine a light on your life
To make you feel loved
Sin que por eso deje de ser maravilloso. Extraño y especial.
No, don't wanna be the only one you know
Único.
I wanna be the place you call home
Va pasando el tiempo, voy aprendiendo, peleando, descubriendo, me divierto, me llevo decepciones, aplico experiencias, me sorprendo...
No soy ni joven ni vieja. Todo depende. Dentro de mi inseguridad hay algo que tengo claro: no busco genialidades, no quiero "cosas" excepcionales, no me atrae la grandeza ambiciosa.
And if you have a minute why don't we go,
Talk about it somewhere only we know?
This could be the end of everything.
So why don't we go, somewhere only we know,
Somewhere only we know.
Por ahora sólo sé que lo que necesito se describe con una palabra: sencillo.
I don't wanna be adored
Don't wanna be first in line
Or make myself heard
I'd like to bring a little light
To shine a light on your life
To make you feel loved
Sin que por eso deje de ser maravilloso. Extraño y especial.
No, don't wanna be the only one you know
Único.
I wanna be the place you call home
7.05.2006
Me miro las uñas, posadas sobre el teclado: tan cortitas como siempre, pero pintadas de granate oscuro. No me disgustan en absoluto, alguna ventaja tiene lo de ser pianista (dedos largos, nudillos salientes). A falta de pequeños retoques, me siento presumida. Toca lucir ombligo, cintura y uñas de casi-mala-mujer.
Nuevo repertorio, nuevos planes para intentar un nuevo rumbo después del fallo. Ahora no toca corte de pelo (quiero mi melena de leoncito), pero sí ponerme morena. Necesito sentirme guapa, gustarme y gustar. Aunque no lo termine consiguiendo, por lo menos intentarlo, como terapia para vencer a la vergüenza, para no meterme en mi agujerillo de siempre.
¿Y loca? Pues sí, un poco. Creo que siempre lo he estado, más o menos escondida detrás de mi aparente sensatez. Pero es lo que hay. Si no, no sería yo.
Hale, a la ducha, a inventarme historias. Y esta tarde a comprarme la tobillera de cada verano.
Nuevo repertorio, nuevos planes para intentar un nuevo rumbo después del fallo. Ahora no toca corte de pelo (quiero mi melena de leoncito), pero sí ponerme morena. Necesito sentirme guapa, gustarme y gustar. Aunque no lo termine consiguiendo, por lo menos intentarlo, como terapia para vencer a la vergüenza, para no meterme en mi agujerillo de siempre.
¿Y loca? Pues sí, un poco. Creo que siempre lo he estado, más o menos escondida detrás de mi aparente sensatez. Pero es lo que hay. Si no, no sería yo.
Hale, a la ducha, a inventarme historias. Y esta tarde a comprarme la tobillera de cada verano.
7.02.2006
Intento meterme en tu cabeza... intento salir de la mía...
-------------------------------------------------------------
Se ha hecho otra vez de día, y apenas entra luz por las rendijas de la persiana. La ventana se quedó abierta anoche, entra el aire del mar. Debe ser muy temprano: el silencio aún rodea lo que nos queda de sueño.
Cierro los ojos, me quedo muy quieta. Te siento respirar a mi lado y no me atrevo a despertarte. Poco a poco voy acumulando el valor suficiente para apenas deslizarme bajo el batiburrillo de sábanas que me has dejado. Y, de lado, me incorporo despacio para observarte.
Tumbado de espaldas a mí, semidesnudo. Hubiera sido estúpido intentar contener la sonrisa al verte: tanta belleza durmiendo, confiada, a una distancia inexistente. En ese instante decido instaurar una tradición por la que cada vez que te tenga así pueda posar un beso ligero en tu hombro. Adoro tus hombros, y quiero dejar en ellos un sello invisible.
Se me viene a la cabeza la posibilidad de hacerte volver a la vigilia entre sueños, dando labios, lengua, y saliva a alguna fantasía perdida, de esas que se pasean discretas en nuestra cabeza. Otra sonrisa, momento de indecisión... Pero no: ahora seré yo la que controle las sábanas, la que te robe algún gemido antes siquiera de que abras los ojos.
"Buenos días..."
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Se ha hecho otra vez de día, y apenas entra luz por las rendijas de la persiana. La ventana se quedó abierta anoche, entra el aire del mar. Debe ser muy temprano: el silencio aún rodea lo que nos queda de sueño.
Cierro los ojos, me quedo muy quieta. Te siento respirar a mi lado y no me atrevo a despertarte. Poco a poco voy acumulando el valor suficiente para apenas deslizarme bajo el batiburrillo de sábanas que me has dejado. Y, de lado, me incorporo despacio para observarte.
Tumbado de espaldas a mí, semidesnudo. Hubiera sido estúpido intentar contener la sonrisa al verte: tanta belleza durmiendo, confiada, a una distancia inexistente. En ese instante decido instaurar una tradición por la que cada vez que te tenga así pueda posar un beso ligero en tu hombro. Adoro tus hombros, y quiero dejar en ellos un sello invisible.
Se me viene a la cabeza la posibilidad de hacerte volver a la vigilia entre sueños, dando labios, lengua, y saliva a alguna fantasía perdida, de esas que se pasean discretas en nuestra cabeza. Otra sonrisa, momento de indecisión... Pero no: ahora seré yo la que controle las sábanas, la que te robe algún gemido antes siquiera de que abras los ojos.
"Buenos días..."
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6.29.2006
6.26.2006
Hace casi un año las cosas eran bien distintas.
Creía ser independiente y no lo era. Vivía una trampa que yo sola me tendía.
Conocí a alguien que trajo calma a mi mente; y esa parcela de libertad conquistada nadie me la podrá quitar. Nunca.
Hace un año no podía prever el futuro, a pesar de estar obsesionada con él.
Hoy tampoco puedo preverlo.
Pero no me importa.
Porque sólo me importa construir cada momento con lo que tengo hoy.
Ahora entiendo algunas cosas que... Qué más da. Lo que importa es lo que he ido aprendiendo estos años. En el último año.
Y lo que más importa, sobre todas las cosas, es lo que soy capaz de sentir. Nunca me creí capaz, pero resulta que sí puedo.
Esto no es más que un pensamiento somnoliento para terminar el fin de semana. Lo escribo aquí porque me da pereza meterme en la cama, a pesar de los bostezos. Sería casi lo mismo escribir sobre la magdalena rellena de chocolate y trocitos de arándanos que me gustaría zamparme con cierto muchachito mientras hablamos de peces y tomamos un café. ¿Qué significa todo esto? Nada. Ni siquiera dice una millonésima parte de lo que soy, lo que pienso, lo que siento, lo que tengo...
Esto es, en fin, un simple blog.
Y me sirve para entender que hasta lo absoluto es relativo.
Creía ser independiente y no lo era. Vivía una trampa que yo sola me tendía.
Conocí a alguien que trajo calma a mi mente; y esa parcela de libertad conquistada nadie me la podrá quitar. Nunca.
Hace un año no podía prever el futuro, a pesar de estar obsesionada con él.
Hoy tampoco puedo preverlo.
Pero no me importa.
Porque sólo me importa construir cada momento con lo que tengo hoy.
Ahora entiendo algunas cosas que... Qué más da. Lo que importa es lo que he ido aprendiendo estos años. En el último año.
Y lo que más importa, sobre todas las cosas, es lo que soy capaz de sentir. Nunca me creí capaz, pero resulta que sí puedo.
Esto no es más que un pensamiento somnoliento para terminar el fin de semana. Lo escribo aquí porque me da pereza meterme en la cama, a pesar de los bostezos. Sería casi lo mismo escribir sobre la magdalena rellena de chocolate y trocitos de arándanos que me gustaría zamparme con cierto muchachito mientras hablamos de peces y tomamos un café. ¿Qué significa todo esto? Nada. Ni siquiera dice una millonésima parte de lo que soy, lo que pienso, lo que siento, lo que tengo...
Esto es, en fin, un simple blog.
Y me sirve para entender que hasta lo absoluto es relativo.
6.24.2006
6.22.2006
No hay quien encuentre ese dichoso término medio que tantas virtudes dicen que tiene.
Quiero volver a meterme en mi nube y acurrucarme allí un buen rato, sintiendo alguna caricia relajante, o escuchando alguna palabra que reconforte.
Preguntas y respuestas. O sólo frases. Palabras.
En esa búsqueda por el término medio, entiendo lo que me importan.
Quiero volver a meterme en mi nube y acurrucarme allí un buen rato, sintiendo alguna caricia relajante, o escuchando alguna palabra que reconforte.
Preguntas y respuestas. O sólo frases. Palabras.
En esa búsqueda por el término medio, entiendo lo que me importan.
Aunque sea una. Sólo una palabra.
6.21.2006
6.19.2006
Fuerza.
Debilidad.
Miedo.
Decepción.
Recelo.
Confianza.
Esas son las palabras que han ido marcando prácticamente toda mi semana.
He sido consciente de parte de las fuerzas y debilidades que encierro yo, y de las que encierra una persona muy querida.
He sentido miedo hasta casi desesperarme por perder el control. Los brazos más importantes me dieron el calor, la fuerza y protección que tanto necesitaba en aquel momento.
Observo, como tantas otras veces, aunque ahora no en mí, la decepción. La amistad frustrada por egoísmo y desencuentros o, por lo menos, aletargada. Observo, analizo, encuentro incoherencias, también ingenuidades. Callo y pienso.
He entendido la importancia que tiene pensar despacio, con mucho cuidado, ante determinados comportamientos, como si estuvieras atravesando un nido de serpientes. Y es que a veces hay malos mordiscos que, en el momento que los dan, no se sienten. La experiencia se hace necesaria. Recelo...
Descubro cada día nuevos destellos de confianza que me hacen sentir eufórica: una llamada, una charla tontorrona sobre ninjas especiales, "marionetas", risas y más risas, seriedad sincera con mi hombro como almohada, no dejarme caer ante un nuevo destello de pánico (lo notaste y me salvaste). Momentos en los que me doy cuenta de que soy feliz.
A estas horas, casi las dos de la mañana, hago balance y siento la conocida necesidad de escribir, de dar palabras a lo que encierra mi cabeza (aunque a pocos o nadie interese; no es ese el objetivo). Es tarde, estoy cansada aunque sin sueño. Echo de menos el motivo suave que me impulsa a invadir toda una cama mientras duermo; hoy no puedo hacer de manta. La inquietud me acompaña. Y no es por los exámenes; eso será mañana.
Pero, de repente, dejo de ver la pantalla y recuerdo, sólo en este fin de semana, las razones de mi alegría; giro la cabeza y me encuentro con dos pequeñas rosas de madera; y sé que cuando vaya a cerrar el ordenador, el fondo de escritorio me sonreirá sin darse cuenta, y yo, inevitablemente, le sonreiré.
Así que, por qué no decirlo...
Ternura.
Entusiasmo.
Alegría.
Mimos.
Optimismo.
Y a por otra semana.
Debilidad.
Miedo.
Decepción.
Recelo.
Confianza.
Esas son las palabras que han ido marcando prácticamente toda mi semana.
He sido consciente de parte de las fuerzas y debilidades que encierro yo, y de las que encierra una persona muy querida.
He sentido miedo hasta casi desesperarme por perder el control. Los brazos más importantes me dieron el calor, la fuerza y protección que tanto necesitaba en aquel momento.
Observo, como tantas otras veces, aunque ahora no en mí, la decepción. La amistad frustrada por egoísmo y desencuentros o, por lo menos, aletargada. Observo, analizo, encuentro incoherencias, también ingenuidades. Callo y pienso.
He entendido la importancia que tiene pensar despacio, con mucho cuidado, ante determinados comportamientos, como si estuvieras atravesando un nido de serpientes. Y es que a veces hay malos mordiscos que, en el momento que los dan, no se sienten. La experiencia se hace necesaria. Recelo...
Descubro cada día nuevos destellos de confianza que me hacen sentir eufórica: una llamada, una charla tontorrona sobre ninjas especiales, "marionetas", risas y más risas, seriedad sincera con mi hombro como almohada, no dejarme caer ante un nuevo destello de pánico (lo notaste y me salvaste). Momentos en los que me doy cuenta de que soy feliz.
A estas horas, casi las dos de la mañana, hago balance y siento la conocida necesidad de escribir, de dar palabras a lo que encierra mi cabeza (aunque a pocos o nadie interese; no es ese el objetivo). Es tarde, estoy cansada aunque sin sueño. Echo de menos el motivo suave que me impulsa a invadir toda una cama mientras duermo; hoy no puedo hacer de manta. La inquietud me acompaña. Y no es por los exámenes; eso será mañana.
Pero, de repente, dejo de ver la pantalla y recuerdo, sólo en este fin de semana, las razones de mi alegría; giro la cabeza y me encuentro con dos pequeñas rosas de madera; y sé que cuando vaya a cerrar el ordenador, el fondo de escritorio me sonreirá sin darse cuenta, y yo, inevitablemente, le sonreiré.
Así que, por qué no decirlo...
Ternura.
Entusiasmo.
Alegría.
Mimos.
Optimismo.
Y a por otra semana.
6.15.2006
6.14.2006
Me miro al espejo: hoy no brillan.
Se está haciendo dura de pasar la mañana. Es estúpido por mi parte, pero me está costando horrores. Me pongo el disfraz de personita razonable y justifico esto pensando en malas jugadas hormonales o cansancio, nervios y presión ante los exámenes inminentes. Hay más, ya lo sé. Pero es que no quiero saberlo.
Se me ocurre que debería salir del lado frío de mi sombra y permitirme más ternuras; eso de "chica dura" a veces es ridículo, inservible y hasta perjudicial. Me canso de mis disfraces.
Siento como si estuviera a punto de perder el control.
Sólo te pido una cosa: por favor, alégrame el día.
Y no, no quiero matar a nadie. Sólo quiero un par de palabras. ¿Es mucho pedir?
Se está haciendo dura de pasar la mañana. Es estúpido por mi parte, pero me está costando horrores. Me pongo el disfraz de personita razonable y justifico esto pensando en malas jugadas hormonales o cansancio, nervios y presión ante los exámenes inminentes. Hay más, ya lo sé. Pero es que no quiero saberlo.
Se me ocurre que debería salir del lado frío de mi sombra y permitirme más ternuras; eso de "chica dura" a veces es ridículo, inservible y hasta perjudicial. Me canso de mis disfraces.
Siento como si estuviera a punto de perder el control.
Sólo te pido una cosa: por favor, alégrame el día.
Y no, no quiero matar a nadie. Sólo quiero un par de palabras. ¿Es mucho pedir?
6.13.2006
I don't wanna be old and sleep alone
An empty house is not a home
I don't wanna be old and feel afraid
Es curioso. Hay momentos en los que no puedo evitar sentir una tristeza inmensa. Quizá sea puro miedo, no sé. ¿Como una niña perdida en un bosque oscuro? Algo así.
Intentando controlar el pánico.
Demasiados intentos de autosuficiencia. Demasiadas veces callando un "por favor, ayúdame". O simplemente pedir un abrazo.
Temo ser capaz de intuir el futuro. A veces ruego con todas mis fuerzas estar equivocada, no dar razón de ser a mis miedos. Al fin y al cabo no soy más que una persona.
Debilidades ocultas por la fuerza.
Pero a veces, muchas veces, cuando estás a punto de caerte por dentro se hacen necesarios unos brazos que te cojan. Y no unos cualesquiera.
I hope all my days
Will be lit by your face
I hope all the years
Will hold tight our promises
An empty house is not a home
I don't wanna be old and feel afraid
Es curioso. Hay momentos en los que no puedo evitar sentir una tristeza inmensa. Quizá sea puro miedo, no sé. ¿Como una niña perdida en un bosque oscuro? Algo así.
Intentando controlar el pánico.
Demasiados intentos de autosuficiencia. Demasiadas veces callando un "por favor, ayúdame". O simplemente pedir un abrazo.
Temo ser capaz de intuir el futuro. A veces ruego con todas mis fuerzas estar equivocada, no dar razón de ser a mis miedos. Al fin y al cabo no soy más que una persona.
Debilidades ocultas por la fuerza.
Pero a veces, muchas veces, cuando estás a punto de caerte por dentro se hacen necesarios unos brazos que te cojan. Y no unos cualesquiera.
I hope all my days
Will be lit by your face
I hope all the years
Will hold tight our promises
Caminante: no hay camino
sino estelas en la mar.
sino estelas en la mar.
Una verdad luminosa: caminamos, y a cada paso que damos se producen cambios. Inevitablemente. Pero tras cada pie que levantamos para seguir dibujando la senda, ella misma se desvanece.
Y el mar vuelve a estar en calma.
Para seguir dibujando.
Para no enturbiar los colores que pueblan nuestro alma, nuestra mente...
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