11.21.2017


Hoy te elijo a ti para estar en mi vida:
te elijo cada día, consciente y libremente.
 
Mi amor no será un problema jamás.
El problema, jamás 



Si algo no sale bien, serás mi constante 

11.18.2017

"No me gustan las 'espantás'. Si se quiere estar, se está."


Tiene razón. Se está. Contra viento y marea, así como con vientos alisios. Con ganas de mandar a la mierda como con ganas de hacer mimos. Se está. Salir corriendo no se pasa nunca por la cabeza.


He heredado ese concepto de relación. Y no soy la única. Mis amigos también lo tienen. No es algo desfasado. Todo esto me hace pensar que ese es el enfoque adecuado. El que consiste en QUERER:



Yo quiero.

Yo te quiero a mi lado.
Yo te quiero en mi vida.
Y me quiero en la tuya.

Nos quiero con las ideas claras. Con la importancia de querer al otro, a pesar de todo.


Sin espantás que valgan.



"Más allá donde no alcanza la vista llegaban mis expectativas." 

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Los milagros existen, como dice Iribarren. Y luego duelen. 

Las "espantás" son las que acaban con los milagros.



Yo prefiero estar. Prefiero creer en los milagros. Y que mis expectativas sean tan grandes como el mar.



Fuimos el mar. Seamos océano.

11.12.2017

Cuando quieres a alguien, cuando alguien te importa de verdad, estás. Permaneces.

Puede que pienses que no sabes hacer más, que no es suficiente. Pero lo importante lo has hecho. Quedarte.

Sea más o menos complicado ese paso más de la vida. El caso es que estás.

El resto del camino ya se resolverá, por enrevesado que resulte, en buena compañía familia, amigos, amor.

Si, por el contrario, te asustas y huyes, si lo que sueltas es la mano de quien decías amar, de la persona con la que decías crearías tu vida, tu familia, tus sueños... Entonces parece que esa persona no ha sido más que un juguete temporal, una anécdota de ilusión pasajera. 

Si la confusión, el miedo te han hecho hacerme esto, pero estás convencido de quererme en tu vida, convencido de que valgo más que putos trabajos de futuro incierto, entonces vuelve. 

Porque yo sí estoy. Permanezco.

Porque yo aún te quiero en mi camino.



11.06.2017

"Puedo fingir que no te he visto,
pensar que no soy lo que querías 
pero con todo te lo digo 
yo he sido tan feliz contigo..."



M,


Eres la persona extraña a la que más he querido en mi vida. Eres la persona que elegí como familia fuera de mi familia. Eres quien dibujaba la silueta de un futuro precioso en medio de los vaivenes de la vida. Eres por quien sentí ilusión y confianza de nuevo ante la idea de tener hijos. Eres quien hizo que la palabra "compromiso" fuese algo liviano. Eres quien más feliz me hizo sentir. 


Puedo inventar mil formas de enfrentarme a tu ausencia, a tu decisión de salir de mi vida, de sacarme de la tuya. Puedo batallar hasta que mi propio cerebro se vence a sí mismo. Puedo llorar hasta literalmente ahogarme. Puedo gritar en silencio sintiendo el terror de volverme loca ante esta impotencia. Puedo, lo hago, no lo busco, pero existe; todo este daño está aquí, conmigo. Y el tiempo se toma su tiempo para darme una tregua, como si me estuviera castigando por haberte querido como te quiero.


Puedo buscar "el camino correcto" para intentar "curarme": no preguntar por ti, bloquear cualquier posibilidad de ver fotos en las que rehagas tu vida (y yo no estar en ella), puedo repetir mil veces "se acabó, es su decisión y yo debo respetar esa distancia que ha puesto", aunque al mismo tiempo contenga mi locura de coger el coche e ir a buscar tu abrazo. Puedo intentarlo todo. Y no conseguir nada.


Eres tú a quien sigo queriendo.

Eres tú a quien sigo esperando.

Puedo analizar y saber que no me equivoco cuando entiendo que esto ha sido una huida, un no enfrentarse al mínimo de los problemas (que es, simplemente, aprender a comunicarte con una de las personas más importantes de tu vida); podría usarlo como arma, como retroceso y fuente de recelo al pensar "¿... y ante algo grave, volvería a irse?". Podría, y ahí está el pensamiento. Me ayuda a seguir buscando la objetividad en todo esto. Me ayuda a comprender, a aprender, y a saber que mi concepto de pareja es bueno, bonito y sano, y en absoluto inmaduro. 


Quizá sería más fácil si estuviera enfadada. Pero no lo estoy.


Sólo infinitamente triste. Doliente. 


Porque sigo pensando que encajamos. Con nuestras taras, pero encajamos. 


Seguiré jugando el juego del tiempo, pues no me queda otra. Seguiré buscando la sonrisa a cada momento que me sea regalada, porque también vendrán llantos. Es la vida. Aunque ahora tenga que recordar cómo hacerlo sola. 


Era tan bonito pensar que podíamos aprender a reír y llorar juntos. A ser débiles y fuertes juntos. 


Sólo sé que te quiero. Te quiero como a nadie. Que necesito verte, abrazarte, olerte. Que me abraces, me huelas, me quieras. 


Y que te espero. Aún te espero. Pero no tardes, mi amor, que esto duele demasiado...










6.26.2017


Acierto de pleno.

Apenas unas notas en las que modula a puntos más amables, más alegres, pero que no son más que un espejismo. O quizá el caos del no parar de la mente en medio del bloqueo.

Mientras, sigue corriendo el agua y el vino. Como sangre licuada de una herida que sabes está ahí, que la ves, que sabes tuya, pero no eres capaz de sentir. Todavía. 

Hay música que es un canal abierto para sacar lo que no hay manera humana de expresar con palabras.


8.04.2016

Se me hace extraño (quizá por restos de inocencia) de repente parar el tiempo y sentir que estoy sola. Aunque haya gente en mi vida que me quiere, a la que importo, con la que estoy conectada, en última instancia estoy sola. Y alguna vez, como ahora que entra un mínimo de aire por la terraza en esta tarde abrasadora de agosto, tengo plena consciencia de ello.

Pero no ha supuesto una reacción en cadena de miedos.

Simplemente, ha sido recordar la verdad. Estamos solos, porque somos únicos, movibles, mutables. Porque nos podemos adaptar sin abandonarnos, aunque tengamos que perdernos y reencontrarnos tantas veces como planetas haya. 

Pienso en quienes me han importado y me importan. Algunas de esas personas apenas están en mi vida, o en su momento decidieron que me fuese con mi música a otra parte. De algún modo, aunque sola, esa conexión permanecerá siempre latente. Y es bonito. Forja vida.

Ahora mismo me gustaría sentarme frente al mar y contarle esto. También está solo, tampoco tiene dueño. Sé que me entendería, y me acariciaría los pies.

7.16.2016


De alguna manera, quiero confiar en mis instintos, en mi intuición. Para saber qué remedio poner a lo que temo, y que en cierto modo confirmaste la otra tarde. Me quieres, aún me quieres, pero te vas alejando. Aumenta el grosor de tu muro de plomo, ese que un día no existía y me permitió ilusionarme. 


Quiero confiar en mis instintos y que la alerta me ayude a encontrar el camino. Aunque sola no pueda: te necesito conmigo en esto. 

Te quiero mucho, te quiero intuir mucho, todo lo que pueda. Porque no eres sencillo ni te tengo calado, como tú me dices. Porque el asomo de mínimo resquicio de dolor de estos días ante el temor de separar nuestros caminos, me aterra. El dolor por perderte me dejaría en ruinas. De esas que no hay quien reconstruya.

Has retrocedido pasos. He preguntado, supuesto. Intuido. Y hasta ahora he acertado. 

Por eso quiero confiar en mis instintos.

Porque pienso que me quieres, aún me quieres como yo te quiero. Es sólo que la maldita distancia nos impide verlo.

6.04.2016

Sorpresas te da la vida.

Llega un mail de la persona que menos esperabas, pidiendo ayuda. Surgen sensaciones que mezclan sorpresa, compasión, y cierto temor añejo. Supongo que una respuesta prudente habría sido "llama a otra puerta". Pero bueno, prudente o no, mi puerta no se cierra en según qué situaciones.

Llega una llamada de teléfono. Honestamente, no sé si estar yo al otro lado de la línea ha servido para algo; quiero creer que sí, aunque yo sepa que no tengo las respuestas (las tiene él, pero da miedo verlas). 

"Estoy fuerte, llama si quieres". Bien por mí. Tenía razón. No hay heridas abiertas. Me quedo pensando y me sale una sonrisa: quizá sea que me hago mayor. La urgencia que puedo sentir ahora es de querer ayudar, por no querer que se sienta así: porque SÉ cómo se siente uno estando así, sé de esa angustia, sé de la impotencia y no ver el camino. Sin embargo hay camino (siempre hay camino), aunque no se vea.

Hoy no cabía ahondar en la cobardía, en el miedo. Tocaba ayudar a respirar de nuevo (un poquito, al menos). Eso creo. La respuesta no la tengo; la respuesta está en respetarse a sí mismo, valorar lo que de verdad importa, sin refugiarse en otros egoísmos. Para tener a alguien fuerte a tu lado, necesitas primero ser fuerte tú. Querer, necesitar, valorar y desear tu propia compañía. Aceptar tus miserias para poder enfrentarlas. Para respirar, parar, asumir que todo puede perderse. Y que no pasa nada. 

El camino sigue. Siempre va a seguir. Cambiará el color, cambiarán los actores. O no. Pero el camino siempre sigue. Y el único que sigue en ese camino eres tú. Porque ese camino no es de otro, sino tuyo. 

Aprende a aceptar tus miserias, si es que quieres cambiarlas. Aprende a aceptar la pérdida. A descubrir que no hay precipicios, sólo algunos puñetazos en el estómago que ayudan a volver a respirar profundo para seguir adelante. 

Te daría un abrazo, quizá más por mí que por ti, pero también hay que aprender a dejar que las distancias sean recorridas en tiempo y forma por la persona adecuada. 

Te diría "estoy apenas a un kilómetro de donde te encuentras; si necesitas dar un paseo, y hablar en movimiento, cuenta conmigo". Pero no quiero malas interpretaciones. Ni tuyas ni mías.

Me he dado cuenta de que no siento nada de rencor. Y que ni por lo más remoto te deseo ningún mal. Al contrario.

Ojalá pronto se te pase esa angustia. Y más aún deseo que, por fin, de una vez por todas, venzas ese miedo a la soledad, ese disfrazarte con alegría superficial, esa cobardía. Porque eres algo diferente a eso.

11.20.2015

A veces eres perfectamente consciente de cuándo envejeces. Son esos momentos en los que la sensación en pecho, garganta y ojos se hace una línea líquida, un eje que te mantiene en pie. Electricidad en las manos que no puedes llevar a tierra. Vacío, como cuando te alejas de la costa sin querer. Pérdida. El tiempo que se para, sumando distancia, como si desde otra vida más sabia intentaras abrazarte para que la decepción no doliera tanto.
Y sólo eres agua en tu cerebro y tu corazón.
"The sun said nothing About my demise My fall to the floor [...] These floorboards creaking My body's old The sun casts a shadow At dusk that cuts through your bones Your body and soul”

11.08.2015

"... y yo te digo que tú has luchado por él lo que no está escrito, no me puedes decir lo contrario, porque es así. No sólo has luchado por él, sino que has luchado contra ti por él. Eso no te hace culpable de nada, más bien lo que deja claro es lo que le quieres. Y eso vale todo en una relación. Lo demás... son gilipolleces."

Abres un viejo libro tuyo y descubres lo que te escribió un buen amigo en un momento que precisamente lo necesitabas. Y la sensación de gratitud vuelve, por ese pasado y este presente. 

La calma regresa y el corazón reposa. Cabeza fría.

8.20.2015

Qué puedes agradecerme cuando 
Bien eres tú, amor,
Que, cubierto de arañazos y cansado,
Te despojas de defensas y me arrullas:
He descubierto calma entre tus brazos,
Encontrado dónde anclar si es en tu orilla.

7.16.2015

A veces, cuando vuelvo a respirar a solas,
     Tu imagen llena la habitación en que me encuentro, dejando de
          Lado toda precaución, barrera o disimulo con que
               Siempre amurallo mis amores. Hasta hoy,
                    Que todo eso cae vencido por el aire, y
                         Quieras o no, empuja mi verdad hacia delante: 

y es que te quiero.

5.27.2015

A veces:






Y no estoy por la labor de darte cancha.
Varias cervezas vacías sobre la mesa. La puerta de la terraza abierta. Sol a través del cristal y del aire templado. Risas con lagrimones fingidos al volver a ver el sol, por eso de que en "Mordor" no existe y oye pues, que se echa de menos... 

Una pierna por detrás de su espalda, la otra encima. Una petición de mordisco en la cara interna del muslo, para luego seguir hablando como si tal cosa. Obediencia y diálogo, como buenos políticos. La luz que se va, la penumbra que se queda. Calma en la calle: la charla sigue. Y en un incorporarse súbito, un beso improvisado.

Muchos más besos detrás del primero. Manos que fluyen sin hacer parada de seguridad. Ropa fuera, que no hace falta para bucear aguas cálidas. Ni un solo pensamiento de culpabilidad o arrepentimiento. La noche que pasa entre el sofá, la cama y los cuerpos. Ninguna traba arriba, abajo, delante, detrás. Y siempre los labios guiando esta nueva inmersión. 

Una sorpresa tranquila. Un paseo por dentro y por fuera: la reacción del cuerpo, perfecta, siempre nueva, al unirse a otro, sirviendo para reconciliarse con el género, naturaleza base. Hasta el punto de perder la cabeza durante un instante y pensar "te quiero". Se esfuma el pensamiento con el orgasmo. Relajación y silencio vienen de la mano, con otras caricias que siguen, ahora leves; con los cuerpos pegados, intuyéndose. Viene el sueño...

Viene la madrugada. Se va el sueño, vuelve la piel.

Al final la noche se marcha. Él se marcha. Y la coraza fría vuelve a posarse sobre el cuerpo.

Tan fría que da miedo.

5.23.2015

Pasan los días. Días que se convierten en años casi sin darse uno cuenta. Y los fantasmas que han ido anidando en mí durante ese tiempo bostezan, aburridos del control férreo al que les vengo sometiendo desde el momento en que dije "ya está bien" ante sus perrerías. 

Pasan los años, y con ellos la vida de cada uno, que transcurre por vericuetos inesperados. Gente que se va, gente que aparece, otra que permanece... Los fantasmas siguen ahí.

Hoy he estado en la boda de un amigo cuya vida hace un tiempo se iluminó y, sin buscarlo, apareció distancia entre nosotros. Pero me tiene en mente, y yo a él. Hoy he tenido la suerte de compartir un trocito de su felicidad bajo el techo de la parroquia de una de las vírgenes en las que él tanto cree. Sólo he estado en la ceremonia. Era el momento más importante para él, y era ese el momento en el que yo quería acompañarle. Durante una hora desaparecieron años y distancia, y he podido sonreír viendo su alegría.

Los fantasmas decidieron ponerse los tacones y venir conmigo. No les podía ver, pero creo que se frotaban las manitas transparentes esperando tener una buena dosis de nostalgia, miedo y una punzada de dolor llevándome al día que ellos nacieron. Vamos, que esperaban cenar palomitas viendo su película favorita en el sofá.

Cuando he vuelto a casa, los fantasmas estaban desconcertados. Yo, tranquila. 

Y sorprendida.


5.21.2015




Me entrego a tus brazos 
Con miedo y con calma 
Y un ruego en la boca 
Y un ruego en el alma

5.20.2015

"Mereces un amor que te quiera despeinada,
con todo y las razones que te levantan de prisa,
con todo y los demonios que no te dejan dormir.

Mereces un amor que te haga sentir segura,
que pueda comerse al mundo si camina de tu mano,
que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.

Mereces un amor que quiera bailar contigo,
que visite el paraíso cada vez que mira tus ojos,
y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.

Mereces un amor que te escuche cuando cantas,
que te apoye en tus ridículos,
que respete que eres libre,
que te acompañe en tu vuelo,
que no le asuste caer.

Mereces un amor que se lleve las mentiras,
que te traiga la ilusión,
el café y la poesía."



5.14.2015


If you walk my way, I could keep my head
We will feel our way through the dark.
Though I don't know you
I think that I would do,
I don't fall easy at all...

5.11.2015

A veces, cuando ya no entiendes nada y pierdes las ganas de todo, sabes que hace falta volver al agua:



Bajar mucho o poco da igual, el caso es alejarse del ruido de la superficie y reencontrarse, perdida en algo inmensamente más grande y vivo que tú.


Es un bonito viaje, una terapia fundamental, que devuelve el sentido a la sonrisa.


Y sin apenas hacer esfuerzo, todo vuelve a estar ok. 


Te sientes viva, alegre, guapa; con ganas de no alejarte nunca del azul, del calor, del coral.

Libre


Such a beauty...






I never knew the art of making love
No my heart aches with love for you
Afraid and shy I let my chance go by
The chance that you might love me too.