5.31.2007

"Lo que nos hace felices es lo que no se espera, lo que no ves venir."

Hace casi un año ya de ese encuentro progresivo. La imaginación se vio sorprendida por una realidad que le hacía frente, que le ofrecía lo que ella deseaba. Tras el miedo vinieron olvido y tiempo. Y poco a poco un poso de recuerdos se fue formando en el suelo de la mente.

Hace algo menos de un año surgió una duda, un instante en el que se detuvo la razón a la puerta del coche. Una pregunta que obtuvo como respuesta lo que tanto deseaba ver venir.

La sorpresa de la mano de la inquietud. La inquietud abrazada al deseo. El deseo suplicando a la proximidad. Y la falta de control tiró de su mano para coger lo que quería. Torpe.

Tras el miedo, ni olvido ni tiempo.

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Pasa el tiempo. Se olvidan unas cosas. Otras permanecen en la memoria y los sentidos.

Pasan los meses y la corriente que mueve a las personas sigue siendo inexplorable.

Pasan los días y no hay un día que pase sin pensar que llega un nuevo verano.

Y con el verano, la esperanza quieta de que algo inesperado pase sin llamar.

La puerta estará abierta. Como de costumbre...

5.30.2007

A todo.

E incluso a un poco más que eso. Le doy vueltas, te doy vueltas, me doy vueltas al cerebro. Todo tan extraño, tan desconcertante, que permanezco quieta y absurda a la vez. Ni acción ni reacción: una apatía desmedida ante el cansancio y el bloqueo. Quizá mi medio de defensa.


Una autovía para ser felices, me ha dicho.

Y yo quiero creerlo. Porque en su día fui la mayor defensora de eso mismo, borracha de ilusiones. Y aún ahora pienso que sólo duermen. Porque sé que me quiere y que le quiero.


A todo.

Un año de espera y de decisiones, haciendo balance a solas. Es increíble cómo pueden deformarse los deseos, las pasiones, sometidas a una razón tiránica: lleva tus pasos a donde ordena. No por ello donde quiere.


A todo.

Y una autovía para ser felices, en la que aún esperamos encontrarnos.

Mientras tanto, yo me voy a dormir.
- ¿Qué te apetece?

- Hum... puf, no sé...


Lo cierto es que me conformo con estar aquí, de pie, contigo al lado.

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Y hasta ahí llega mi capacidad para imaginar y salir de mí.
Mostrando la nada.


5.28.2007

¿Cuántas veces se renuncia de forma definitiva? ¿cómo se aprende a olvidar? ¿desprenderse de la fantasía asociada a un anhelo?

Yo no sé matar esperanzas, aunque éstas vivan de lo irrealizable. Debe ser como hundir el alma en aguas quietas. En silencio. Despacio. Hasta que donde brilló todo no quede más que vacío.

Y aún así, se siga respirando.


5.26.2007

Un fin de semana agotador pero precioso. Salida de buceo a La Herradura (Granada) con mis buzos. De vuelta con algo más de experiencia (aunque siga siendo novata), loca por los nudibranquios y con un nuevo vestido fuxia en mi poder.

Estoy demasiado cansada, pero rondan en mi cabeza historias que tengo que garabatear. Así que en breve...

5.25.2007

Este fin de semana nos vamos a bucear a la costa granadina; antes intentaremos visitar La Alhambra. Puede ser un fin de semana precioso, en compañía de gente a la que quiero mucho. Ahora estoy terminando de recoger cosas, vestirme, hacer la cama y (como buena friki) escribir un post antes de irme a la playita.

El coche me aterra. Antes de cada viaje me pongo muy nerviosa pensando si no será el último. Da igual que sea yo la que viaja u otra gente, me da miedo igual y saltan mis supersticiones.

Hace apenas dos minutos mi madre se ha levantado y lo primero que me ha dicho "¿te vas ya?". Yo le he contestado que sí, en cuanto acabase de vestirme. Y ella, tras darme un beso, "id con cuidado...". Le he acariciado un brazo y le he dicho que vale.

Mientras bajaba la escalera me ha asaltado una sensación fuerte de querer y necesitar esa cercanía y esa caricia todo el tiempo del mundo.

Puf, cuánto quiero a cuánta gente... ¿cómo no voy a querer volver?

atri: cuidadito con el coche... Y vosotros: no seáis demasiado buenos ;)

5.23.2007

"Quizá porque asumo que no eres para mí, que no puedo tenerte, floto en sueños venidos a la realidad mientras viajo despierta, bañándome en músicas hermosas que te acaricien por mí, abandonando la conciencia en su cuarto de juegos para poder estar contigo sin que te des cuenta.

Te quiero mío sin que tú lo sepas.

Y posiblemente sigamos así, hablándonos desde lejos y callados, día tras día."

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Es curioso lo que algunas músicas pueden traer a la mente.

5.21.2007

"¿Y si la perfección estuviera en el desorden, y no en el concepto de orden que tan cuidadosamente nos han enseñado?"

Me escribe eso y a mí me entra vértigo. ¡Qué lejos de mí está esa idea! Y sin embargo, ¡qué cierta la veo!

"Intenta convertir esa sensación de vértigo en una sensación de placer."

No sé hacerlo. No sé cómo hacerlo.

"Relájate y ponte en el punto de vista de otras miradas."

¿Para analizar qué?

"Para analizar nada. Sólo experimenta, descubre..."

Sigo sin verlo tan fácil.

5.20.2007

Mientras yo espero, encerrado en mi memoria, encerrado en mis sueños, la vida transcurre sin prisas, lejana allá fuera en la realidad sin ley. Absorto y meditabundo, cavilando sobre lo que pudo ser y lo que no será, vivo lo que no es porque no dejo que sea. Lo sé. Pero al menos mantengo la pureza de quien no quiere hacer daño por egoísmo o riesgo. La cobardía podría ser una buena palabra que definiera mi mundo. Quizá ingenuidad también.

No creo que un mar de ternura que asome a la mirada pueda ser visto o escuchado. Y en caso de que lo sea, sé que lo borrará un simple parpadeo. Sé que me mantendré lejos. Perderé.

Y sin embargo, a pesar del miedo o el desengaño, te siento. Estás a un paso de ser posible. Estoy a un paso, aunque infinito, de ti.








A un passo dal possibile
A un passo da te
Paura di decidere
Paura di me

Di tutto quello che non so
Di tutto quello che non ho

Eppure sentire
Nei fiori tra l'asfalto
Nei cieli di cobalto - c'è

Eppure sentire
Nei sogni in fondo a un pianto
Nei giorni di silenzio - c'è

un senso di te

A un paso de ti
Miedo de decidir
Miedo de mi
De todo lo que no se
De todo lo que no tengo

Sin embargo sentr
En las flores entre el asfalto
En los cielos de cobalto – hay

Sin embargo sentr
En los sueños en el fondo de un llanto
En los dias de silencio –hay

Un sentido de ti


(Gracias por la traducción, L.)

5.17.2007

Mi pequeño grupo de "especiales".

Las miradas que me han regalado como filtros de vida. Y las que están por llegar.

Alvaro. Su amistad, sincera como pocas, todo un descubrimiento; su forma de vivir la música, tan parecida a la mía y con tanto ejemplo que darme; nuestra distancia inexistente, a pesar del paso de los meses.

María. Sus risas, su espontaneidad y locura; ese terreno conquistado en mi vida que nadie, nunca, podrá arrebatarme. Mi libertad, en el pleno sentido de la palabra.

Miguel. Su voz, su risa, su olor (eres mi muso, chavalote). Esa conexión que fue tan sorpresiva, y que hoy guardo como una protección necesaria. Soy incapaz de mirarte sin sonreir.

Luca. Novedad en el frente. Descubrimiento de apenas meses que dibuja un horizonte hermoso. Dai, vamos profundizando...

Estas cuatro personas son exponente de mis amistades "especiales". No menciono a otras personas, también especiales en mi vida, que ocupan su propio lugar. No por ello les hago de menos: cada cual tiene su lugar único, como único tesoro mío que es cada uno de ellos.

Son los que aportan cada trocito de cristal que me permite mirar la vida con color.

5.16.2007

Pequeñas estrellas vuelan por mi cabeza últimamente, y no son de dolor. Un nuevo descubrimiento inesperado, una nueva alegría "parlando" italiano. Su nombre empieza por L. Comienzo a ver las cosas a través de un par nuevo de ojos, dos más para la colección. Ir conociéndole despierta nuevas historias y ganas de aprender nuevas cosas (mi próxima adquisición: una cámara de fotos sí o sí).

Además, sin esperarlo, anoche su vida me ayudó a recomponer un poquito las que más me importan.

Gracias por asomarte a nuevas ventanas y llegar a ésta, L.


5.10.2007

A vueltas con el olor y las evasiones...

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Mientras acuno una realidad que duerme sin sueños de futuro, durante el viaje en tren sólo puedo preguntarme si un abrazo te hubiera hecho sentir algo mejor.

- ¿Me dejas hacer una cosa?
- ¡Noooo, que me das miedo!
- No es nada malo...

, pienso.

Hoy desearía haber seguido en mi burbuja de cristal para haberme atrevido a preguntarte.

"I was looking for a place to stay."

Aquí soy la única dueña de mis pensamientos. Y, sin embargo, paso tras paso, lejos de Madrid en plena Plaza de Castilla, me muerdo los labios, y atajo a manotazos lo que sé que me está ganando la partida.

Me muero por un sólo instante de encontrarme contigo. Me conformaría con respirar: no te tocaría siquiera. Sólo déjame acercarme a ti, por favor, como si no existiera más mundo. Necesito (sí, de verdad lo necesito) tu olor. Me he convertido en una yonki de tu aroma. Nada ni nadie huele como tú. Volaría por tu cuerpo siguiendo el rastro de tu olor con las manos, con la boca... Esto de mantener las distancias me está volviendo loca. De verdad: prometo no tocarte. Pero déjame respirarte. Por lo menos llenarme del calor de tu piel próxima, al menos eso...

"But how could that be? Look what love gave us..."

Acelero el paso. Shh. Nadie ha dicho eso. ¿El qué? Nada, eso. No existe. No es. No soy. Me muerdo los labios más fuerte para no gritar.

"No, it never began for us; it'll never end for us."

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Creo que debo dormir más. Se me ocurren historias raras y obsesivas. Qué buena terapia esto de escribir.

5.09.2007

Achaquémoslo a que es más de medianoche; a que voy a volver a dormir menos de seis horas; a que en karate me han dado cañita (y eso que iba a ser una clase suave); a que llevo unos días de tensión... y claro, se me va...

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Sufres hipotermia. Estás lejos, en el mar, y algo se ha roto en tu cuerpo: no consigues entrar en calor. Te vas quedando adormilada mientras tus constantes se ralentizan. A tu alrededor percibes una lejana sensación de alarma por parte de quienes te rodean: te estás muriendo.

La lancha en la que te llevan a puerto para conducirte a un hospital va dando tumbos sobre las olas a toda velocidad, aunque tú no te das cuenta. La manta térmica apenas hace nada. Y de repente, alguien se tumba a tu lado, te rodea, te abraza: intenta pasar todo el calor de su cuerpo al tuyo.

Un cuerpo desnudo que, sin ninguna connotación erótica, intenta darte parte de su vida.

Parece que no vas a peor: ¡el invento funciona! Él se va quedando frío. Alguien tiene que sustituirle. Alguien más tiene que regalarte su abrazo.

Y mi pregunta es: ¿quiénes creéis que serían esas personas que os darían su calor?

¿Tenéis a alguien?

5.05.2007

We are all the same
Human in all our ways and all our pains
(So let it be)
There’s a love that could fall down like rain
(Let us see)
Let forgiveness wash away the pain
(What we need)
And no one really knows what they are searching for
(We believe)
This world is crying for so much more


5.02.2007

Cuando quiero darme cuenta ya estoy otra vez a merced de las olas que otros cuerpos marcan. Me rebelo, vislumbro la conveniencia de la independencia fría, procuro olvidar que el corazón sale aunque no quiera, y seguir caminando.

Pero esas olas son más profundas que altas, más poderosas que rugientes; y ante un pequeño cambio en el viento que me diga que me quiere yo quedo desconcertada.

En el fondo, ¿hay alguien dueño de su vida?

4.29.2007

La única manera de hacer creíble, dentro de tu propia neurosis, el encontronazo entre dos frentes muy concretos es permanecer en silencio. ¿Cómo va a creer alguien que deseas estar con la persona que quieres cuando, al mismo tiempo, consideras que lo justo sería alejarte de ella ya que tú no te valoras en lo más mínimo? Porque ¿cómo vas a dar lo peor a quien crees que se merece lo mejor?

Tira y afloja. Cuando la autoestima pega un bandazo cabrón y te descoloca en el momento más inesperado, dejándote expuesta y sin control (parezco un anuncio de neumáticos), saltan las alarmas. Como dijo una amiga-clon: "nos convertimos en bicho bola". Se alza la coraza para proteger y protegerse. Algo en tu cabeza "razona" que quizá silencio y distancia sean la mejor cura, al menos temporal. Y ahí dentro te quedas, atrapada y sin saber en realidad cuál es la salida.

La verdad, es un poquito angustioso.

Quiero aprender a no ser autosuficiente. ¿Cómo se hace eso?

4.26.2007

"... but I still remember just the way you taste"


Está lloviendo. Hay a quien le pone triste la lluvia, no la soporta. Son días grises por dentro y por fuera, y no se ve capaz de encontrar belleza entre tanto chaparrón. Yo me río e intento entender por qué la gente no descubre la hermosa intimidad que late entre la lluvia.


Para intentar congraciarse con los días nublados se suele recurrir a la idea de ver llover estando dentro de casa, al calor y sin mojarse. Pero estamos en las mismas: el caso es huir de ella.

Y no tiene por qué ser así.

Hoy llueve. Y yo me imagino caminando a tu lado, paseando mientras un velo fino filtra nuestros pasos. La temperatura es suave. Caminamos por la playa sin hablar demasiado, simplemente disfrutando de la tranquilidad de encontrarnos, por fin, desde el silencio.

Me paro y cierro los ojos. Hundo mis pies en la arena y noto acumulado el calor del día. Elevo la cara hacia el cielo: las gotas puntean mi cara, mi pelo, mis hombros, mi cuello. Me encuentro con la lluvia mientras tú observas: observas las gotas deslizando por mi piel, rodando despacio entre curvas y salientes; sonríes con mi boca al verla sonreir cada vez que una gotita me golpea los labios. Decides acariciarme y seguir el curso del agua por mi cuerpo.

Y así, gracias a la lluvia, llegas a besar este cuerpo mojado, que ha permanecido lejos durante demasiado tiempo, y que ahora reencuentras mecido por el mar.
Han sido apenas veinte minutos estando a tu lado. Merecían la pena dos horas y media después de la hora de salir sólo por poder abrazarte y verte una sonrisa. Aunque fuera un instante en el que volviera el aire a mis pulmones gracias a un abrazo tuyo. Pero no ha sido exactamente como lo imaginaba. "¿Estás desanimado?"; "estoy muy, muy cansado...". Y parecía verdad: tenías carita de cansado, pero además, de melancolía. Y quién sabe cuántas veces he usado yo esa frase para disimular la tristeza y la distancia.

He bajado en el ascensor y he pensado "no vuelvo a hacerlo". Al salir, no sabía si mirar a la ventana: si no hubieras estado ahí, hubiera terminado de nublarse la tarde. Decidí levantar la vista y allí estabas, despidiéndome con la mano y una suave sonrisa. Devolví el saludo y seguí caminando. No podía quedarme. No era el momento.

La cuerda sobre la que camino baila, oscila entre terrenos de ilusión exaltada y parajes solitarios y perdidos. Necesito encontrarte y detener el baile. O si no, sé que seguiré caminando a solas, con esta mala compañía que a veces creo ser. Sólo conmigo. Totalmente insuficiente. Y sin ti. Totalmente sola.

Te siento cerca y me siento cerca de ti. Aunque no entiendo por qué nos cuesta tanto vencer el miedo al uno...

4.24.2007

Tu olor.

Tu olor se pierde en sombras de mi memoria que planean silenciosas sobre lo cotidiano del día. Se oculta para, lentamente, ir creándome ansiedad por algo que conozco pero que no sé reconocer. Y de repente surge: alguien que pasa a mi lado, un momento de duda al captar un perfume, un recuerdo... Tu olor vuelve a mí como si te tuviera delante.

Aunque no sea así.


(¿Quién no ha sentido inquietud al captar un olor sumamente atractivo, pero imposible de situar en el tiempo, en un lugar, en una persona?)

4.23.2007

Alí es un buen compañero de trabajo. Grandote, moreno, chapurreando español bastante bien, mezclado con algunas palabras italianas y con su acento libanés, transmite ironía en las bromas que nos gasta. Durante la comida no para de hablar, y siempre pregunta por "el napolitano que trata con cierto padrino", en referencia a Luca, al que tiene gran aprecio.

Alí ha estudiado informática en Italia, donde desembarcó del avión sin saber apenas una palabra del idioma, ni conocer a persona alguna. Trabajó para pagarse la carera en restaurantes, y ahora vive en España con su novia santanderina, hablando maravillas de las comidas que le prepara su suegra, aunque eso de que haya tanta carne de cerdo en la gastronomía española no se conjugue demasiado bien con ser musulmán.

Hoy Alí me ha hablado de su país, Líbano. Es una nación destrozada por una guerra, dividida en dos bandos: el sirio-iraní y el estadounidense-israelí. Un Líbano invisible para la mayoría, donde sus parlamentarios cobran más que un parlamentario español, manteniendo esos sueldos de por vida, mientras la gente sufre, atenazada por hambre, pobreza, y sobre todo por el miedo a una nueva guerra civil.

Hoy Alí me ha hablado de su familia.

Me contaba que la ONU pidió en su momento, a la desesperada, un puente de ayuda humanitaria para las gentes del sur del país. Fue denegado. Las personas (pagadas) que debían estar ayudando en la zona huyeron por temor a los bombardeos. Es, hasta cierto punto, comprensible.

Alí habló con su hermano una tarde: bromearon por teléfono acerca del partido del mundial que enfrentaba a Italia y Francia. Todo parecía en orden, tranquilo. A la mañana siguiente, se encontró en el periódico el siguiente titular: "Guerra en el Líbano". Por sorpresa, de un día para otro.

Durante el tiempo que duró la guerra Alí llamaba para ver qué tal se encontraban los suyos. La impotencia es grande cuando tu gente vive una guerra en primera persona y tú la vives en la lejanía.

Llegó el día del alto el fuego. Alí dijo a Alfonso, un amigo y compañero de trabajo, que salieran a cenar para celebrarlo. En el coche, de camino y al pasar por uno de los túneles de la Castellana, Alí recibió un mensaje: "Urgente: llama al Líbano". Su hermano estaba herido, le dijeron.

"Alfonso, llévame al aeropuerto". Y de ahí a Munich; de Munich a Siria; de Siria a Beirut. Cuando llegó su madre ya no tenía voz. Y su hermano hacía días que había muerto.

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Ante la situación desesperada que atravesaban las familias del sur del país que no habían podido huir ante tan repentino comienzo de la guerra, un grupo de jóvenes decidió prestar su ayuda de forma desinteresada, dando literalmente todo sin recibir nada a cambio.

El hermano de Alí se puso un chaleco antibalas y salió entre esos jóvenes. Llegó a casa de una familia, curó heridas y salió. En ese momento un avión lanzó sus bombas de fragmentación: bombas que estallanante la proximidad de un cuerpo, ya que se activan ante los cambios térmicos.

Al caer las bombas, el hermano de Alí dio media vuelta en dirección a la casa de la que acababa de salir, y en ese pequeño camino una bomba le hizo estallar.

No fue el único. Murieron más de trescientos jóvenes. Por desgracia, en este caso no es un número de película.

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Hoy Alí me contaba que ya no se sentía triste, que se sentía orgulloso de su hermano.

Y que en todo, en todo momento, hay que decir no a la guerra.

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(Esto que cuento hoy no es ficticio. Es el resumen de la charla que he tenido con mi compañero Alí durante la hora de la comida. Qué menos que llevar su vida, la de su hermano y la de sus compatriotas -su familia- ante los ojos de quienes leen este blog.)