10.30.2007

Casi sin darme cuenta. De puntillas. Sin hacer apenas ruido. Te descubro otra vez, para entender que eres tú el que me llena.

(P. Neruda)


10.24.2007

Tranquilidad.
Contacto.
Cotidianidad.
Hablar.
Reir.
Bromear.
Seducir.
Cantar.
Complicidad.
Buscar "la" mirada.
Encontrarla.
Puntos en común.
Diferencias que estimulen.
Cercanía.
Excitación.
Una mano.
Un abrazo.
Un impulso.
Fantasía.
Protección.

Qué necesito.

10.23.2007




Octubre

10.22.2007



Hacia la luna, que nos aleje el alma de arena tinta en sangre.
Hacia la luna,
por un rayito claro.
Hacia la luna, despacio, para no caernos dentro de este mar que engaña,
de este mar turbio,
mentiroso y amargo.

10.20.2007

Leo, como cada fin de semana desde hace ya bastante tiempo, "El Cultiberio", apartado del periódico digital "El Confidencial". Y hoy Inci escribe esto:


"Lo siguiente que pasa es que el propio maestro Antón nos habla, breve pero intensísimamente, de qué es para él la música, la inspiración, el arte. A mí me llegó al alma cuando dijo qué le empujaba, qué le impelía, le forzaba casi, a escribir: “La belleza”, sonrió, con una sonrisa azul de esas suyas, inocente y translúcida, como si eso fuese una explicación. ¡Y lo es! ¡Vaya si lo es! Pero es una explicación que no entiende todo el mundo. Sólo habrá atrapado su perfecto significado quien haya logrado eso mismo alguna vez. Quien haya creado algo, sea lo que sea, por el puro delirio (casi una obligación, cuando uno se ve atrapado en ese cepo) de echar a volar algo hermoso, sabiendo que sin duda volará lejos y para siempre. Un acróstico de amor perdido en el índice de un libro o un soneto perfecto disimulado en una carta. Una deliciosa filigrana en madera que nadie verá jamás, porque está labrada en la cara que ha de quedar oculta cuando el mueble sea empotrado. Corregir en el ordenador toda una fuente tipográfica para incluir la indicación “fr” en una partitura en la que cualquier editor de música hubiese puesto, sin duda, “ft” (forte). Yo saqué fotos de las diminutas gaviotas que, con un pincel de un solo pelo, pintó hace dos siglos, en los interminables muros del Gran Palacio de Bangkok, un tipo al que sin duda pagaban por retratar allí las glorias de la dinastía, no por entretenerse en inventar pajaritos. Pero dejó en sitios inalcanzables lo más hermoso de su alma y de su arte. Esa es la belleza perfecta y absurda (la más apasionante de las bellezas) que lleva inflamando al maestro Antón desde hace más de medio siglo."


La belleza. Sin más motivos. EL motivo. ¿Por qué buscar más si ahí es donde se encuentra la calma?

10.16.2007

A veces encuentras detalles que te hacen oscilar entre la desesperación y las ganas. Desesperación por no encontrar la manera de encaminar tu vida hacia algo tan hermoso como estas imágenes; ganas (todas las del mundo) por seguir buscándolo.

Se admiten sugerencias. ¡Por favor!

Disfrutadlo.


10.10.2007

Esta noche necesito gritar y salir corriendo. Hasta que vuelva a creer en algo eterno.





I'm staring at a broken door,
There's nothing left here anymore.
My room is cold,
It's making me insane.

I've been waiting here so long,
Another moment seems to 've come,
I see the dark clouds coming up again.

Running through the monsoon,
Beyond the world,
To the end of time,
Where the rain won't hurt

Fighting the storm,
Into the blue,
And when I lose myself I think of you,
Together we'll be running somewhere new…

Through the monsoon.
Just me and you.

A half moon's fading from my sight,
I see your vision in its light.
But now it's gone and left me so alone

I know I have to find you now,
Can hear your name, I don't know how.
Why can't we make this darkness feel like home?

[...]


I'm fighting all this power,
Coming in my way
Let it take me straight to you,
I'll be running night and day.

I'll be with you soon…
Just me and you.

We'll be there soon…
So soon.

10.09.2007

Londres huele a patatas fritas.

Allá por donde vayas, huele a comida. Eso a Clara le desespera. La sensación de humedad es constante, en todas las casas donde poses la mirada, en el suelo, en los parques. Todo es húmedo allí (sé que no digo nada nuevo). La impresión que me ha dado es la de ser una ciudad cómoda para vivir, siempre que tengas un sueldo decente. Es activa en el centro y muy tranquila en los barrios de las afueras; hay mucha gente joven y es tremendamente cosmopolita (cosa que me encanta). Y qué decir de los mercadillos (I love Candem!). Una buena ciudad para vivir, sí.

En apenas dos días es complicado verla tranquilo (por no decir imposible), pero es suficiente para que te deje una impresión y captures algunos de sus rincones más típicos (o más escondidos).

Por aquí deslizo alguna de esas fotos...

10.03.2007

Cuando vuela la mente a ras del sueño, a punto de cerrarse los párpados, es como si un loco nos mirara con gesto de cariño antes de partir, y liberase piadoso cadenas de silencio que encierran nuestro corazón.

Qué feliz loco.

Feliz caída.

Feliz sueño.

10.01.2007

En 1934 alguien escribió este tango, "Cambalache". Y cuánta razón tenía el compañero de trabajo que me lo pasó: parece que nada cambia con el tiempo...



Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...

9.30.2007

A veces surge una noche estupenda cuando ni siquiera tienes un plan. Coger la cámara, meterte en el coche y marcar kilómetros de camino a Madrid. Un atardecer bonito en mi templo (porque es mío y de nadie más :P);






un paseo hasta palacio atravesando los jardines, descubriendo juegos de agua y luces; una llamada a un amigo enfurruñado y conseguir sacarle de casa; una cena improvisada en un restaurante estupendo; un paseo por algunas de mis zonas preferidas de la ciudad (Chueca, Gran Vía, Ópera...); un café de emergencia-total-anti-sueño:
por-dios-no-saques-la-almohada-que-entonces-ya-sí-que-me-pongo-a-roncar-aquí-mismo...





Y sobre todo hablar. Por un momento maravillarse de no estar cohibida y dejar que la conversación fluya, sin pensar "¿y qué puedo yo contar?". Será que ya estamos mayores y se nos olvidan algunos miedos... Hablar y reir hasta tarde en el restaurante. Hablar y reir paseando por Madrid. Hablar y reir, tomando un café acompañado de música tranquila. Y mientras aguardaba a que hiciera efecto, darme cuenta de que a veces, cuando menos te lo esperas, cuando menos lo planeas, aparecen noches perfectas en muy buena compañía.




9.29.2007

Toda esta semana ha sido de trabajo en exceso. En realidad, después de ver el cómputo global de horas trabajadas, ha sido todo el mes. Y lo que te rondaré morena, supongo, tal y donde estoy metida.

He vuelto a adelgazar. La báscula me dice que estoy entre 51 y 52 kilillos. La del camión de donaciones de sangre me dijo "pero hija mía, ¿seguro que pesas más de 50?". Y yo, convencidísima, le dije que sí, claro que sí. A lo tonto, como raro y no duermo mucho (es involuntario), y los nervios tienen montada una buena contra la que intento pelear a base de infusiones de manzanilla y tila (que saben a castañitas cocidas).

A veces emerjo de entre todo este berenjenal que tengo en la cabeza y capto una calma tranquila. En ella todo me da igual, ¿hay algún motivo para no estarlo?


9.23.2007

Esta noche es la "Noche en blanco" en Madrid. Demasiada gente, demasiado follón, mala organización... Demasiadas expectativas y estar demasiado pendiente de cosas que no son lo que a mí realmente me apetecía hacer. Pero bueno, de todo se aprende...

De todos los momentos de la tarde me quedo con esta foto. Al mirar a los niños viendo cómo el Payaso se ponía triste porque la Margarita le decía que no le quería, era imposible no sonreir.

9.19.2007

A veces te enteras de cosas inesperadas y tristes, que no sabes dónde y cómo encajar. Porque no encajan. Es imposible que encajen. La enfermedad no tiene forma de puzzle, y nadie quiere cederle sitio. Por eso ella a veces se sienta en nuestra butaca dando empujones, intentando echarnos.

A veces te enteras de cosas que te dejan en estado de "shock", sin saber reaccionar hasta que te levantas de tu silla de la oficina y te vas al baño deprisa, muy deprisa, a llorar.

Luego te pones en el lugar de esa persona, que intuyes afrontará su enfermedad con fortaleza y alegría (porque siempre han ido implícitas en él), y hasta te avergüenzas de haberte sentido mal al conocer la noticia, como si fuera un egoísmo estúpido e inaceptable. Despiertas (una vez más) para entender que la vida puede cambiar, e incluso acabarse, de un día para otro, y renace el ansia de beber y devorar todo lo que es hermoso de cuanto te rodea. Desaparecen las obligaciones artificiales, los nombres prohibidos, e incluso aquello que en otro momento pudiera parecer ridículo ante mis propios ojos.

Tanto amor y tan poco tiempo...

En ese momento, los muros caen y sólo queda lo importante: una sonrisa abierta, una mirada cómplice, una caricia en la mano... y poder compartirlo.

9.17.2007

Todo el mundo necesita reencontrarse con su pasado en alguno o varios momentos de su vida. Leer poemas. Atreverse con fotografías. Es como volver a poner con todo el amor del mundo los ladrillos que tiempo atrás fueron arrancados al corazón. Cuando ocurre, descubres que durante mucho tiempo los pulmones habían estado oprimidos, apenas quietos, aguantando con el mínimo aire mientras redescubrimos el camino aún no encontrado hacia el futuro. Un camino construido a base de pasados y presentes que serán pasado. Miradas nuevas o traídas desde lejos. El caso es seguir viviendo sabiendo que lo que somos no es más que lo que hemos sido. Y nada menos.



Tossa de Mar

9.16.2007



He abierto una cuenta en flickr donde ir subiendo las fotos que hago. Así que, si gustan, pasen y vean...


Semana Santa 07 - Servidora

9.15.2007

Poco a poco, despacito, voy aprendiendo una nueva lengua. De momento, por mi cuenta. Una de las cosas que hago es escuchar canciones, intentar comprenderlas, y después leer qué dicen. Hoy escuchaba una canción nueva, y me ha gustado entender algo que parece común entre mucha gente, independientemente de del lugar, el idioma y demás cultura que nos pueda caracterizar a cada uno. Podrá parecer una chorrada, pero ha sido reconfortante. No me he sentido sola.


"... sapere convivere è dura già, lo so.
Ma per questo ilcompromesso
è la strada del mio crescere.
E dico si al dialogo
perchè la pace è l'unica vittoria
l'unico gesto in ogni senso
che dà un peso al nostro vivere."


"... saber convivir es duro ahora, lo sé.
Pero por esto el compromiso
es el camino de mi crecimiento.
Y digo sí al diálogo
porque la paz es la única victoria,
el único gesto en todo sentido
que da un peso a nuestro vivir."



No sé si la traducción será del todo correcta, pero el sentido creo que está claro.

9.10.2007

Las seis de la mañana.

Suena el despertador y yo, como un autómata, me incorporo en la cama. Rasco a mi gato, que se pone panza arriba a modo de saludo (un "buenos días" que es más de lo que mucha gente haría por su compañero de cama). Hay veces que ni lavándome la cara me espabilo, que no hay choque con la realidad fría del agua que pueda hacerme aterrizar. Hoy es un día de esos.

Entre artes de vestimenta y desayuno abro la puerta de la calle, de forma casual, para ver qué temperatura hace. Todo está en silencio, un silencio extraño. Al principio no te das cuenta, sólo percibes que hay algo diferente en la mañana. Quizá ese sí haya sido mi primer choque con la realidad de hoy. Vuelvo a entrar a casa, termino de prepararme y, finalmente, salgo. Persiste el mismo silencio. A lo lejos, veo un relámpago en un cielo encapotado cuando aún es de noche. Pero no hay trueno después.

Tampoco hace mucho frío; a pesar de verse alguna estrella, las nubes hacen de velo. Tengo la sensación de que quizá se haya parado el mundo.

Tras unos minutos de coche durante los que mi mente empieza a repasar las primeras recriminaciones del día, llego a la estación de tren. Aparco el coche y me dirijo al andén dos, caminando despacio por esa pasarela infinita. Silencio y agua. Todo huele a agua. Es como si estuviera sentada en una piedra en el Rubioso, como metida en el caudal de un río. Huele a agua de forma invasiva, y eso me hace feliz. De repente me doy cuenta de que el silencio que lo cubre todo es porque hoy no canta ningún pájaro. Deben estar entre asustados y dormidos por la tormenta que se avecina. Todo esto lo pienso mientras en cada respiración robo aire y agua de la más profunda manera que mis pulmones dan para hacerlo. Agua. Aire. Silencio. Tormenta. Y tan feliz porque no exista nada más en ese instante.

No anuncian el tren por megafonía. No suenan las vías mientras éste se aproxima. Simplemente, llega. Abro la puerta, entro, y un olor ácido, a vómito recién limpiado, a lejía en agua sucia, me golpea la cara. Es un olor asqueroso, lo intento expulsar de mi nariz, pero no puedo. No puedo. Invade mi mañana borrando el agua y el silencio. Suena el pitido brutal de las puertas cerrándose. Golpe de realidad: bajo a Madrid.

Nada más sentarme busco lápiz y papel para alejarme del viaje que no quiero. Para escribir que una mañana el agua me despertó acariciándome la cara en silencio.

****************

Sigo en el tren. Estoy a punto de llegar a Chamartín. Llueve. llueve. Llueve. Me voy a empapar de camino a Plaza de Castilla, pero no se me cae la sonrisa de la cara. Llueve. Hoy no me pongo los cascos: quiero escuchar las gotas caer.

Qué hermosa venganza contra una ciudad: llueve.

9.09.2007

Una mañana de domingo.
























Ahora vamos a por la tarde.

9.08.2007


De tarde en tarde se sienta ante el blanco y negro. Obvia los colores que rodean la estancia. Sólo se sienta y mira.

Pasa el dedo por la madera, bajo las teclas. Ahí suelen quedarse atrapadas algunas huellas de dedos, les delata la grasa de las manos que se queda pegada. Nunca ha soportado esas manchas, como si estuvieran profanando una pureza necesaria antes de comenzar a tocar. Pasa el dedo despacio y apretando, limpiando a conciencia. Todo debe quedar negro de nuevo antes de que se haga la luz a través del sonido.

Las teclas. Blanco y negro. Alguna pelusa o mota de polvo se posa, inevitable, mientras domina el silencio. Después sigue el mismo ritual que con la grasa de los dedos: acaricia las teclas una a una en un gesto rápido, casi sin que se note, para dejarlas puras. Superstición quizá: alguna vez echó la culpa de sus fallos a esas molestias que se interponían entre la música y las sensibles yemas de sus dedos. Una excusa como otra cualquiera, menos en su cabeza.

Una vez limpio el piano, se queda mirándolo. Lo acaricia casi con dulzura, pensando algo que quedará olvidado. Al cabo de unos minutos se levanta, sin hacer ruido. Cierra la tapa y, sin haber pulsado una sola nota, se aleja.