11.24.2007

Leyendo noticias, me encuentro con algo que me ha pinchado dentro. Son unas palabras de Fernán-Gómez, de uno de sus libros. Un texto "dedicado a la amada de antes":


"Ya no te amo ni te temo, ya he sobrevivido; y te quise tanto, y te amé tanto, y estás tan lejos, que ahora, cuando ya no te amo, me hace mucho daño verte y comprobar que te pareces tanto a la que eras…"


(¿Alguien sabe el título de la obra?)



Who can say where the road goes,
Where the day flows?
Only time...

And who can say if your love grows,
As your heart chose?
Only time...

[...]

Who can say why your heart sighs,
As your love flies?
Only time...

And who can say why your heart cries,
When your love lies?
Only time...

[...]

Who can say when the roads meet,
That love might be,
In your heart.

And who can say when the day sleeps,
If the night keeps all your heart?
Night keeps all your heart...

[...]

Who can say if your love grows,
As your heart chose?
Only time...

And who can say where the road goes,
Where the day flows?
Only time...

Who knows?
Only time...

Who knows?
Only time...

11.16.2007

"Mirarte de reojo:
la cara.
Los ojos.
La boca.
Perder la mirada en tu boca.
Descender por tu cuello.
Volver a mirar tus ojos.
Directamente.
Ruborizarme.
Bajar la mirada.
Encontrar tu pecho.
Esa camiseta que tanto me gusta.
Volver a perderme.
Levantarme.
Acercar mi mano a tu mejilla.
Acariciarla sin miedo.
Suavemente.
Dibujar tus labios con mi dedo.
Humedecer mi boca.
Acercar a tus labios un beso.
Ligero.
Tierno.
Intenso.
Primero en la comisura.
Apenas un roce.
Después regalarte varios besos.
A lo largo de tu boca.
Pequeños.
Hasta hacer que la abras.
Poco a poco.
Y pueda introducir mi lengua.
Sólo la punta.
Al principio.
Nada más.
Y tocar la tuya.
Y que me respondas.
Y hacer ese beso profundo.
Húmedo.
Largo.
Notar tus manos.
Apenas un roce.
Acariciando mis brazos.
Acariciando mi cuello.
Recogiendo mi espalda.
Apretándome contra ti.
Sin dejar de besarte.
Notar que me desnudas.
Poco a poco.
Y dejar que te desnude.
Poco a poco.
Hasta encontrarnos.
Piel contra piel.
Rozándonos.
Pegados.
Mis manos buscando tus caderas.
Tus muslos.
Tus ingles.
Tu calor.
Notar que me deseas.
Tanto como yo a ti.
Tus manos buscando mi cintura.
Mis muslos.
Mis ingles.
Mi agua.
Y sentir que bajas.
A beber de mí.
Y sentir que subes.
Lamiendo.
Besando.
Mordiendo.
Sonriendo.
Y que me subes contigo.
Sobre ti.
Para poder entrar en mi cuerpo.
Profundamente.
Mientras te abrazo.
Este eterno y hermoso abrazo...
Respirar contigo nuestro aire.
Cabalgar al ritmo de un latido.
Sudar.
Gemir.
Contraerme.
Derramarte.
Que me quieras.
Quererte."



Rompió la carta y la tiró, hundiendo la cabeza entre sus manos.

11.12.2007



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Algo, de repente, se rompió. En sólo un momento quedó claro que lo realmente importante era beberse un segundo tras otro, hacer cada instante tan intenso que doliera la vida. Sin remordimientos. Sin culpa ni miedo a volar.

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Apenas había luz en el cuarto. La tarde iba muriendo irremisiblemente, aunque sin prisa, sin dolor. Ella se paseaba desnuda, tranquila, prendiendo una vela en cada esquina del suelo, que crujía al paso de su peso ligero. El aire, templado, olía a madera de árbol joven. En el centro de la habitación había una cama, y en ella, un hombre joven, atado, con los ojos vendados, esperaba.

Privado de movimiento y de luz, las sensaciones se intensifican. Cada poro de piel está alerta esperando un estímulo. De repente, un dolor pequeño, intenso, caliente, cae en círculo bajo su garganta: una gota de cera. Respira hondo, más rápido de lo habitual. Es algo que no esperaba. Acto seguido, cuatro gotas de agua helada golpean su pezón izquierdo, indefenso. Un contraste diminuto y brutal que pone al límite la tensión de su piel. Abre la boca involuntariamente, dejando escapar un gemido.

Ahora un consuelo: dos labios suaves le reconfortan con calor húmedo, besando y lamiendo despacio la zona herida por el agua. No poder moverse es ahora más castigo que antes, pero al menos sonríe. Sólo es consciente de esa caricia que le regala una boca que no ve, que succiona cada vez con más intensidad. De repente, la yema de un dedo: apenas le roza la piel, acariciando desde la cadera, subiendo hacia el pecho, hasta el cuello. Como si fueran plumas, se unen en la caricia el resto de los dedos. Y a esta sensación liviana, a la humedad que ataca intensa sobre el corazón, se une todo un cuerpo. Ella se pega a él, le regala todo el calor y la humedad que desprende. Se desliza. Él sigue sin ver nada, pero es consciente de todo el cuerpo de ella, que ahora le acaricia apenas con el pelo, haciéndolo bailar despacio sobre su pecho. Su boca abandona el pezón, que queda erizado por el repentino frío, y comienza a descender, poco a poco, por el vientre. La lengua se entretiene en el ombligo, afilada, ahondando en él, despertando en su interior descargas que no había sentido antes. La excitación va creciendo más y más. Ella sonríe; él lo nota, por los labios pegados a su piel. Los besos siguen bajando hasta que llegan a la dura suavidad de su sexo. Una mano pequeña, desde abajo, le cobija, apretando con cuidado. La lengua teje un traje húmedo, con calma. Va lamiendo al principio sólo con la punta, desde la base, en espiral, hasta llegar a la cima. Es difícil aguantar atado así, pero no hay más opción...

La mano aprieta, suavemente, mientras la lengua continúa explorando. Ahora extiende en círculos, el líquido que sale de él, apretando, entrando ligeramente. Los labios le aprietan mientras pequeños toques con la punta de la lengua le hacen levantar la cadera a impulsos. En uno de ellos, ella le abraza con la boca, profunda, cálida y húmeda. Él deja escapar el aire y la voz, sin darse cuenta. Se mueve dentro de ella, que aprieta, sube, desciende, lame...

Cuanto más le posee, más desea él poseerla. Ella le abandona por un momento, le observa: la respiración agitada, la boca entreabierta, la cadera impulsándose hacia ella, su erección dura y brillante...

Él no ve, sólo siente. Necesita volcarse, está perdido. Y de repente, por sorpresa, siente que la penetra hasta el fondo. Da un grito largo, de placer prolongado e inesperado. Comienza a moverse con energía, a pesar de sus ataduras, mientras ella se acopla a sus movimientos, más rápido, más profundo, más fuerte...

... hasta que en un último abrazo se vuelcan el uno en el otro. Y así quedan, relajados y ausentes en el tiempo.

11.08.2007

Jojojojo...

10.30.2007

Casi sin darme cuenta. De puntillas. Sin hacer apenas ruido. Te descubro otra vez, para entender que eres tú el que me llena.

(P. Neruda)


10.24.2007

Tranquilidad.
Contacto.
Cotidianidad.
Hablar.
Reir.
Bromear.
Seducir.
Cantar.
Complicidad.
Buscar "la" mirada.
Encontrarla.
Puntos en común.
Diferencias que estimulen.
Cercanía.
Excitación.
Una mano.
Un abrazo.
Un impulso.
Fantasía.
Protección.

Qué necesito.

10.23.2007




Octubre

10.22.2007



Hacia la luna, que nos aleje el alma de arena tinta en sangre.
Hacia la luna,
por un rayito claro.
Hacia la luna, despacio, para no caernos dentro de este mar que engaña,
de este mar turbio,
mentiroso y amargo.

10.20.2007

Leo, como cada fin de semana desde hace ya bastante tiempo, "El Cultiberio", apartado del periódico digital "El Confidencial". Y hoy Inci escribe esto:


"Lo siguiente que pasa es que el propio maestro Antón nos habla, breve pero intensísimamente, de qué es para él la música, la inspiración, el arte. A mí me llegó al alma cuando dijo qué le empujaba, qué le impelía, le forzaba casi, a escribir: “La belleza”, sonrió, con una sonrisa azul de esas suyas, inocente y translúcida, como si eso fuese una explicación. ¡Y lo es! ¡Vaya si lo es! Pero es una explicación que no entiende todo el mundo. Sólo habrá atrapado su perfecto significado quien haya logrado eso mismo alguna vez. Quien haya creado algo, sea lo que sea, por el puro delirio (casi una obligación, cuando uno se ve atrapado en ese cepo) de echar a volar algo hermoso, sabiendo que sin duda volará lejos y para siempre. Un acróstico de amor perdido en el índice de un libro o un soneto perfecto disimulado en una carta. Una deliciosa filigrana en madera que nadie verá jamás, porque está labrada en la cara que ha de quedar oculta cuando el mueble sea empotrado. Corregir en el ordenador toda una fuente tipográfica para incluir la indicación “fr” en una partitura en la que cualquier editor de música hubiese puesto, sin duda, “ft” (forte). Yo saqué fotos de las diminutas gaviotas que, con un pincel de un solo pelo, pintó hace dos siglos, en los interminables muros del Gran Palacio de Bangkok, un tipo al que sin duda pagaban por retratar allí las glorias de la dinastía, no por entretenerse en inventar pajaritos. Pero dejó en sitios inalcanzables lo más hermoso de su alma y de su arte. Esa es la belleza perfecta y absurda (la más apasionante de las bellezas) que lleva inflamando al maestro Antón desde hace más de medio siglo."


La belleza. Sin más motivos. EL motivo. ¿Por qué buscar más si ahí es donde se encuentra la calma?

10.16.2007

A veces encuentras detalles que te hacen oscilar entre la desesperación y las ganas. Desesperación por no encontrar la manera de encaminar tu vida hacia algo tan hermoso como estas imágenes; ganas (todas las del mundo) por seguir buscándolo.

Se admiten sugerencias. ¡Por favor!

Disfrutadlo.


10.10.2007

Esta noche necesito gritar y salir corriendo. Hasta que vuelva a creer en algo eterno.





I'm staring at a broken door,
There's nothing left here anymore.
My room is cold,
It's making me insane.

I've been waiting here so long,
Another moment seems to 've come,
I see the dark clouds coming up again.

Running through the monsoon,
Beyond the world,
To the end of time,
Where the rain won't hurt

Fighting the storm,
Into the blue,
And when I lose myself I think of you,
Together we'll be running somewhere new…

Through the monsoon.
Just me and you.

A half moon's fading from my sight,
I see your vision in its light.
But now it's gone and left me so alone

I know I have to find you now,
Can hear your name, I don't know how.
Why can't we make this darkness feel like home?

[...]


I'm fighting all this power,
Coming in my way
Let it take me straight to you,
I'll be running night and day.

I'll be with you soon…
Just me and you.

We'll be there soon…
So soon.

10.09.2007

Londres huele a patatas fritas.

Allá por donde vayas, huele a comida. Eso a Clara le desespera. La sensación de humedad es constante, en todas las casas donde poses la mirada, en el suelo, en los parques. Todo es húmedo allí (sé que no digo nada nuevo). La impresión que me ha dado es la de ser una ciudad cómoda para vivir, siempre que tengas un sueldo decente. Es activa en el centro y muy tranquila en los barrios de las afueras; hay mucha gente joven y es tremendamente cosmopolita (cosa que me encanta). Y qué decir de los mercadillos (I love Candem!). Una buena ciudad para vivir, sí.

En apenas dos días es complicado verla tranquilo (por no decir imposible), pero es suficiente para que te deje una impresión y captures algunos de sus rincones más típicos (o más escondidos).

Por aquí deslizo alguna de esas fotos...

10.03.2007

Cuando vuela la mente a ras del sueño, a punto de cerrarse los párpados, es como si un loco nos mirara con gesto de cariño antes de partir, y liberase piadoso cadenas de silencio que encierran nuestro corazón.

Qué feliz loco.

Feliz caída.

Feliz sueño.

10.01.2007

En 1934 alguien escribió este tango, "Cambalache". Y cuánta razón tenía el compañero de trabajo que me lo pasó: parece que nada cambia con el tiempo...



Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...

9.30.2007

A veces surge una noche estupenda cuando ni siquiera tienes un plan. Coger la cámara, meterte en el coche y marcar kilómetros de camino a Madrid. Un atardecer bonito en mi templo (porque es mío y de nadie más :P);






un paseo hasta palacio atravesando los jardines, descubriendo juegos de agua y luces; una llamada a un amigo enfurruñado y conseguir sacarle de casa; una cena improvisada en un restaurante estupendo; un paseo por algunas de mis zonas preferidas de la ciudad (Chueca, Gran Vía, Ópera...); un café de emergencia-total-anti-sueño:
por-dios-no-saques-la-almohada-que-entonces-ya-sí-que-me-pongo-a-roncar-aquí-mismo...





Y sobre todo hablar. Por un momento maravillarse de no estar cohibida y dejar que la conversación fluya, sin pensar "¿y qué puedo yo contar?". Será que ya estamos mayores y se nos olvidan algunos miedos... Hablar y reir hasta tarde en el restaurante. Hablar y reir paseando por Madrid. Hablar y reir, tomando un café acompañado de música tranquila. Y mientras aguardaba a que hiciera efecto, darme cuenta de que a veces, cuando menos te lo esperas, cuando menos lo planeas, aparecen noches perfectas en muy buena compañía.




9.29.2007

Toda esta semana ha sido de trabajo en exceso. En realidad, después de ver el cómputo global de horas trabajadas, ha sido todo el mes. Y lo que te rondaré morena, supongo, tal y donde estoy metida.

He vuelto a adelgazar. La báscula me dice que estoy entre 51 y 52 kilillos. La del camión de donaciones de sangre me dijo "pero hija mía, ¿seguro que pesas más de 50?". Y yo, convencidísima, le dije que sí, claro que sí. A lo tonto, como raro y no duermo mucho (es involuntario), y los nervios tienen montada una buena contra la que intento pelear a base de infusiones de manzanilla y tila (que saben a castañitas cocidas).

A veces emerjo de entre todo este berenjenal que tengo en la cabeza y capto una calma tranquila. En ella todo me da igual, ¿hay algún motivo para no estarlo?


9.23.2007

Esta noche es la "Noche en blanco" en Madrid. Demasiada gente, demasiado follón, mala organización... Demasiadas expectativas y estar demasiado pendiente de cosas que no son lo que a mí realmente me apetecía hacer. Pero bueno, de todo se aprende...

De todos los momentos de la tarde me quedo con esta foto. Al mirar a los niños viendo cómo el Payaso se ponía triste porque la Margarita le decía que no le quería, era imposible no sonreir.

9.19.2007

A veces te enteras de cosas inesperadas y tristes, que no sabes dónde y cómo encajar. Porque no encajan. Es imposible que encajen. La enfermedad no tiene forma de puzzle, y nadie quiere cederle sitio. Por eso ella a veces se sienta en nuestra butaca dando empujones, intentando echarnos.

A veces te enteras de cosas que te dejan en estado de "shock", sin saber reaccionar hasta que te levantas de tu silla de la oficina y te vas al baño deprisa, muy deprisa, a llorar.

Luego te pones en el lugar de esa persona, que intuyes afrontará su enfermedad con fortaleza y alegría (porque siempre han ido implícitas en él), y hasta te avergüenzas de haberte sentido mal al conocer la noticia, como si fuera un egoísmo estúpido e inaceptable. Despiertas (una vez más) para entender que la vida puede cambiar, e incluso acabarse, de un día para otro, y renace el ansia de beber y devorar todo lo que es hermoso de cuanto te rodea. Desaparecen las obligaciones artificiales, los nombres prohibidos, e incluso aquello que en otro momento pudiera parecer ridículo ante mis propios ojos.

Tanto amor y tan poco tiempo...

En ese momento, los muros caen y sólo queda lo importante: una sonrisa abierta, una mirada cómplice, una caricia en la mano... y poder compartirlo.

9.17.2007

Todo el mundo necesita reencontrarse con su pasado en alguno o varios momentos de su vida. Leer poemas. Atreverse con fotografías. Es como volver a poner con todo el amor del mundo los ladrillos que tiempo atrás fueron arrancados al corazón. Cuando ocurre, descubres que durante mucho tiempo los pulmones habían estado oprimidos, apenas quietos, aguantando con el mínimo aire mientras redescubrimos el camino aún no encontrado hacia el futuro. Un camino construido a base de pasados y presentes que serán pasado. Miradas nuevas o traídas desde lejos. El caso es seguir viviendo sabiendo que lo que somos no es más que lo que hemos sido. Y nada menos.



Tossa de Mar