10.01.2007

En 1934 alguien escribió este tango, "Cambalache". Y cuánta razón tenía el compañero de trabajo que me lo pasó: parece que nada cambia con el tiempo...



Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...

9.30.2007

A veces surge una noche estupenda cuando ni siquiera tienes un plan. Coger la cámara, meterte en el coche y marcar kilómetros de camino a Madrid. Un atardecer bonito en mi templo (porque es mío y de nadie más :P);






un paseo hasta palacio atravesando los jardines, descubriendo juegos de agua y luces; una llamada a un amigo enfurruñado y conseguir sacarle de casa; una cena improvisada en un restaurante estupendo; un paseo por algunas de mis zonas preferidas de la ciudad (Chueca, Gran Vía, Ópera...); un café de emergencia-total-anti-sueño:
por-dios-no-saques-la-almohada-que-entonces-ya-sí-que-me-pongo-a-roncar-aquí-mismo...





Y sobre todo hablar. Por un momento maravillarse de no estar cohibida y dejar que la conversación fluya, sin pensar "¿y qué puedo yo contar?". Será que ya estamos mayores y se nos olvidan algunos miedos... Hablar y reir hasta tarde en el restaurante. Hablar y reir paseando por Madrid. Hablar y reir, tomando un café acompañado de música tranquila. Y mientras aguardaba a que hiciera efecto, darme cuenta de que a veces, cuando menos te lo esperas, cuando menos lo planeas, aparecen noches perfectas en muy buena compañía.




9.29.2007

Toda esta semana ha sido de trabajo en exceso. En realidad, después de ver el cómputo global de horas trabajadas, ha sido todo el mes. Y lo que te rondaré morena, supongo, tal y donde estoy metida.

He vuelto a adelgazar. La báscula me dice que estoy entre 51 y 52 kilillos. La del camión de donaciones de sangre me dijo "pero hija mía, ¿seguro que pesas más de 50?". Y yo, convencidísima, le dije que sí, claro que sí. A lo tonto, como raro y no duermo mucho (es involuntario), y los nervios tienen montada una buena contra la que intento pelear a base de infusiones de manzanilla y tila (que saben a castañitas cocidas).

A veces emerjo de entre todo este berenjenal que tengo en la cabeza y capto una calma tranquila. En ella todo me da igual, ¿hay algún motivo para no estarlo?


9.23.2007

Esta noche es la "Noche en blanco" en Madrid. Demasiada gente, demasiado follón, mala organización... Demasiadas expectativas y estar demasiado pendiente de cosas que no son lo que a mí realmente me apetecía hacer. Pero bueno, de todo se aprende...

De todos los momentos de la tarde me quedo con esta foto. Al mirar a los niños viendo cómo el Payaso se ponía triste porque la Margarita le decía que no le quería, era imposible no sonreir.

9.19.2007

A veces te enteras de cosas inesperadas y tristes, que no sabes dónde y cómo encajar. Porque no encajan. Es imposible que encajen. La enfermedad no tiene forma de puzzle, y nadie quiere cederle sitio. Por eso ella a veces se sienta en nuestra butaca dando empujones, intentando echarnos.

A veces te enteras de cosas que te dejan en estado de "shock", sin saber reaccionar hasta que te levantas de tu silla de la oficina y te vas al baño deprisa, muy deprisa, a llorar.

Luego te pones en el lugar de esa persona, que intuyes afrontará su enfermedad con fortaleza y alegría (porque siempre han ido implícitas en él), y hasta te avergüenzas de haberte sentido mal al conocer la noticia, como si fuera un egoísmo estúpido e inaceptable. Despiertas (una vez más) para entender que la vida puede cambiar, e incluso acabarse, de un día para otro, y renace el ansia de beber y devorar todo lo que es hermoso de cuanto te rodea. Desaparecen las obligaciones artificiales, los nombres prohibidos, e incluso aquello que en otro momento pudiera parecer ridículo ante mis propios ojos.

Tanto amor y tan poco tiempo...

En ese momento, los muros caen y sólo queda lo importante: una sonrisa abierta, una mirada cómplice, una caricia en la mano... y poder compartirlo.

9.17.2007

Todo el mundo necesita reencontrarse con su pasado en alguno o varios momentos de su vida. Leer poemas. Atreverse con fotografías. Es como volver a poner con todo el amor del mundo los ladrillos que tiempo atrás fueron arrancados al corazón. Cuando ocurre, descubres que durante mucho tiempo los pulmones habían estado oprimidos, apenas quietos, aguantando con el mínimo aire mientras redescubrimos el camino aún no encontrado hacia el futuro. Un camino construido a base de pasados y presentes que serán pasado. Miradas nuevas o traídas desde lejos. El caso es seguir viviendo sabiendo que lo que somos no es más que lo que hemos sido. Y nada menos.



Tossa de Mar

9.16.2007



He abierto una cuenta en flickr donde ir subiendo las fotos que hago. Así que, si gustan, pasen y vean...


Semana Santa 07 - Servidora

9.15.2007

Poco a poco, despacito, voy aprendiendo una nueva lengua. De momento, por mi cuenta. Una de las cosas que hago es escuchar canciones, intentar comprenderlas, y después leer qué dicen. Hoy escuchaba una canción nueva, y me ha gustado entender algo que parece común entre mucha gente, independientemente de del lugar, el idioma y demás cultura que nos pueda caracterizar a cada uno. Podrá parecer una chorrada, pero ha sido reconfortante. No me he sentido sola.


"... sapere convivere è dura già, lo so.
Ma per questo ilcompromesso
è la strada del mio crescere.
E dico si al dialogo
perchè la pace è l'unica vittoria
l'unico gesto in ogni senso
che dà un peso al nostro vivere."


"... saber convivir es duro ahora, lo sé.
Pero por esto el compromiso
es el camino de mi crecimiento.
Y digo sí al diálogo
porque la paz es la única victoria,
el único gesto en todo sentido
que da un peso a nuestro vivir."



No sé si la traducción será del todo correcta, pero el sentido creo que está claro.

9.10.2007

Las seis de la mañana.

Suena el despertador y yo, como un autómata, me incorporo en la cama. Rasco a mi gato, que se pone panza arriba a modo de saludo (un "buenos días" que es más de lo que mucha gente haría por su compañero de cama). Hay veces que ni lavándome la cara me espabilo, que no hay choque con la realidad fría del agua que pueda hacerme aterrizar. Hoy es un día de esos.

Entre artes de vestimenta y desayuno abro la puerta de la calle, de forma casual, para ver qué temperatura hace. Todo está en silencio, un silencio extraño. Al principio no te das cuenta, sólo percibes que hay algo diferente en la mañana. Quizá ese sí haya sido mi primer choque con la realidad de hoy. Vuelvo a entrar a casa, termino de prepararme y, finalmente, salgo. Persiste el mismo silencio. A lo lejos, veo un relámpago en un cielo encapotado cuando aún es de noche. Pero no hay trueno después.

Tampoco hace mucho frío; a pesar de verse alguna estrella, las nubes hacen de velo. Tengo la sensación de que quizá se haya parado el mundo.

Tras unos minutos de coche durante los que mi mente empieza a repasar las primeras recriminaciones del día, llego a la estación de tren. Aparco el coche y me dirijo al andén dos, caminando despacio por esa pasarela infinita. Silencio y agua. Todo huele a agua. Es como si estuviera sentada en una piedra en el Rubioso, como metida en el caudal de un río. Huele a agua de forma invasiva, y eso me hace feliz. De repente me doy cuenta de que el silencio que lo cubre todo es porque hoy no canta ningún pájaro. Deben estar entre asustados y dormidos por la tormenta que se avecina. Todo esto lo pienso mientras en cada respiración robo aire y agua de la más profunda manera que mis pulmones dan para hacerlo. Agua. Aire. Silencio. Tormenta. Y tan feliz porque no exista nada más en ese instante.

No anuncian el tren por megafonía. No suenan las vías mientras éste se aproxima. Simplemente, llega. Abro la puerta, entro, y un olor ácido, a vómito recién limpiado, a lejía en agua sucia, me golpea la cara. Es un olor asqueroso, lo intento expulsar de mi nariz, pero no puedo. No puedo. Invade mi mañana borrando el agua y el silencio. Suena el pitido brutal de las puertas cerrándose. Golpe de realidad: bajo a Madrid.

Nada más sentarme busco lápiz y papel para alejarme del viaje que no quiero. Para escribir que una mañana el agua me despertó acariciándome la cara en silencio.

****************

Sigo en el tren. Estoy a punto de llegar a Chamartín. Llueve. llueve. Llueve. Me voy a empapar de camino a Plaza de Castilla, pero no se me cae la sonrisa de la cara. Llueve. Hoy no me pongo los cascos: quiero escuchar las gotas caer.

Qué hermosa venganza contra una ciudad: llueve.

9.09.2007

Una mañana de domingo.
























Ahora vamos a por la tarde.

9.08.2007


De tarde en tarde se sienta ante el blanco y negro. Obvia los colores que rodean la estancia. Sólo se sienta y mira.

Pasa el dedo por la madera, bajo las teclas. Ahí suelen quedarse atrapadas algunas huellas de dedos, les delata la grasa de las manos que se queda pegada. Nunca ha soportado esas manchas, como si estuvieran profanando una pureza necesaria antes de comenzar a tocar. Pasa el dedo despacio y apretando, limpiando a conciencia. Todo debe quedar negro de nuevo antes de que se haga la luz a través del sonido.

Las teclas. Blanco y negro. Alguna pelusa o mota de polvo se posa, inevitable, mientras domina el silencio. Después sigue el mismo ritual que con la grasa de los dedos: acaricia las teclas una a una en un gesto rápido, casi sin que se note, para dejarlas puras. Superstición quizá: alguna vez echó la culpa de sus fallos a esas molestias que se interponían entre la música y las sensibles yemas de sus dedos. Una excusa como otra cualquiera, menos en su cabeza.

Una vez limpio el piano, se queda mirándolo. Lo acaricia casi con dulzura, pensando algo que quedará olvidado. Al cabo de unos minutos se levanta, sin hacer ruido. Cierra la tapa y, sin haber pulsado una sola nota, se aleja.





9.05.2007


De un momento perdido a otro.

De miles de horas asfaltando el camino que lleve a un sitio que aún no conocemos.

De incertidumbre allá por donde mire.



De grises en medio de colores.



De colores acunando al tembloroso gris.











De ti. De mí.


De una vida silenciosa y vocinglera. Contradictoria. Hermosa.

Del presente.

De cimientos sin tejado para no dejar de ver estrellas.

De agua, nieve, piedras. Una caravana y una finca.

De pensamientos.



Y de una vida bien entendida.

"... porque la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."

9.04.2007

Qué calma más extraña. Apoyada en el alféizar de la ventana noto que el aire es aún de verano, ese que preludia las fiestas aquí y allá por todo el país. Sí, aún es verano, aunque no lo parezca a veces. Non so chè posso scrivere ci questa notte, c'est une sensation un peu bizarre, because I'd really like to express myself by words, aunque no sé bien qué decir...

Quizá algo se esté gestando y yo no me dé cuenta.

Preludio. Calma.



9.02.2007

Una excusa










Una coraza

9.01.2007

"De alguna manera algo ha permanecido inconcluso y quieto en nuestras manos. Como un corazón de juguete al que se le estuvieran acabando las pilas. Hemos estado quietos demasiado tiempo, braceando hacia ninguna orilla. Te miraba y me mirabas, y a pesar de temblar como hojas éramos incapaces de vernos. No encontraba lo que tanta falta me hacía, y después de mucho coger aire, decidí dejar de dar aletas.

Algo falló, no sé qué. O quizá no falló, quizá debiera ser así para hoy encontrar... no sé qué debo encontrar. Me encuentro yo, solo, delante de una pantalla, a las tantas de la noche, y no me oriento. Se consumen los cigarros uno tras otro en el cenicero y soy incapaz de levantar los dedos del teclado. Dejo que suene la música sin que una sola palabra coherente se aproxime a mi cerebro, al papel eléctrico de la pantalla. Nada. No hay nada especial en esta noche.

Y el caso es que tampoco tengo ganas de estar contigo. Te pienso, a ratos, pero no deseo volver a tener tu compañía. Creo que ya no me aportabas nada más que una excusa para que no muriera mi fantasía. Cómo no me di cuenta antes, no lo sé. Creo que mi cuerpo ya no podía más y tomó las riendas, a pesar de las protestas de mis sesos a ti adictos. No sé por qué llegué a eso, ni quiero saberlo.

El caso es que esta noche sé que algo quedó inconcluso, pero que se cerró la puerta para terminarlo. Mejor así. Mejor solo que mal acompañado, dicen. Pues quizá yo me quede solo, rodeado de cigarrillos que nunca fumo, a la búsqueda de un poco de fantasía que me ayude a escapar, pero al menos, al menos...

No tengo respuesta. Al menos, nada."

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8.31.2007

When I find myself in times of trouble, mother Mary comes to me,
speaking words of wisdom, let it be.
And in my hour of darkness she is standing right in front of me,
speaking words of wisdom, let it be.

Let it be, let it be, let it be, let it be.
Whisper words of wisdom, let it be.

And when the broken hearted people living in the world agree,
there will be an answer, let it be.
For though they may be parted there is still a chance that they will see,
there will be an answer. let it be.

Let it be, let it be, ...

And when the night is cloudy, there is still a light, that shines on me,
shine until tomorrow, let it be.
I wake up to the sound of music, mother Mary comes to me,
speaking words of wisdom, let it be.

Let it be, let it be, ...



Dejamos pasar noche tras noche, cerrando puertas y apagando velas, cambiando el tiempo mientras no cambiaba la suerte. Caminamos despacio y lejos, de la mano y arañando, haciendo daño y queriendo, peleando por una ilusión llena de vendas y esparadrapo. Nos hundimos lejos el uno dento del otro, haciéndonos dos adicttos que se conocían sin ser capaces de entenderse. Al menos, al cabo del tiempo, y empatando nuestros males, esa sensación me queda.

Hoy me alegro de haber vivido lo que viví. Me alegro de haber decidido hacer lo que hice: la caza de alegrías va dando su fruto en ambos continentes. Ayer di un pequeño paso, que ha tenido una correcta y suave respuesta, perfecta, adecuada. Quizá haya un futuro hermoso, aunque diferente del imaginado hace años. Quizá. No se muere la esperanza, que ahora permanece un poco más tranquila.

Y, en secreto, aún duele la distancia, pero hay que permanecer firme.

Besos a ti también.

8.28.2007


Una mano la sujeta con cuidado, para que no se caiga y se manche, de tan blanca como es. Casi irreal, luminosa, grande. Es necesario velarla para que no haga enloquecer a quien mira. Hipnótica. Pero ella queda ahí, ausente, ajena a tanta hermosura...

Como la luna de agosto.


8.26.2007

Después de unos días de frío y de tormentas, parece que va volviendo el calor. El verano está siendo intenso y rápido, aunque aún quedan algunas semanitas para aprovecharlo bien.

Ahora llega la época de fiestas en los pueblos de Madrid, y también en Madrigal. Fijo que toca acercarse a alguna (hay cosas que no cambian con los años). Con coche nuevo, eso seguro. Fin de semana en Londres, último viaje de buceo de la temporada en mes y medio, planificar incursión a la nieve tabla en ristre, meterse de cabeza en "el nuevo curso", albergar el secreto compartido de ilusiones nuevas y otras retomadas...

Aceleres aparte, todo vuelve a la calma, y eso es de agradecer. ¡Que siga así, y todos bien!

8.23.2007

Una voz, una risa, puede cambiarlo todo.

Lo bueno es reir con ella. Entonces sabes que vas por buen camino, por mucho vértigo que cause.

Keep on walking...

8.22.2007

Shh silencio que sube que baja que pasa sin llamar que inquieta que aterra que luce con poca intensidad que susurra al oído locuras llenas de aire viciado que mira por mis ojos y sólo ve un cajón vacío deseando que lo llenen ¿de historias? ¿de recuerdos? ¿de buenos y malos momentos? de una vida hermosa en potencia extraña al realizarse cristalizando a ratos en ese silencio que persigue de puntillas y no consigue ser acallado por canciones cantadas a gritos desde el alma.

Sólo un momento de silencio, diferente a otros.

Sólo un momento. Hasta que pase. Porque pasa.

Uno solo. De silencio. En soledad.
Y bajo el agua me mira la impresión de distancia, de tiempo que se acerca rodeado de vértigos y pausas. No será nunca tiempo perdido que acabe errante entre mareas...


8.20.2007

Suave, suave...

Se filtra entre los tejidos una sensación cálida que se echaba en falta, tan deseada que casi da miedo respirar o hablar de ella en voz alta. Suave, me acompaña para ir a dormir y para afrontar mañana. Suave, de la manita, cerramos los ojos y seguimos soñando...

Suave, suave...


8.19.2007

Domingo por la mañana, sola en casa. Remoloneando en la cama, mientras noto en las piernas las agujetas por el snow de ayer (¡fiuuuuuuuuu! ¡fiuuuuuuuuu -pum-! ¡fiuuuuuuuuu!). Subo la persiana, abro la ventana y me tiro de nuevo boca abajo sobre las sábanas. De repente, soy capaz de imaginarme una situación parecida en otro lugar:

Una mañana tranquila, con sol, buena temperatura. En casa. En Granada, por ejemplo. Estudiando alguna obrita de piano, sin prisas, sin agobios, sin preocupaciones. Con mi compañero no muy lejos, a sus cosas, también tranquilo. A gusto los dos.

Ha sido una sensación muy agradable, muy positiva. Preciosa. Me da miedo que, por contarla, no vaya a ocurrir. Pero aquí la dejo escrita; tengo ya demasiados miedos en la saca que vencer (no que "intentar vencer").

Mmmm...

8.18.2007

En medio de tanto nubarrón, una idea parece sobresalir y brillar con ganas. Surgía sobre el agua, y a veces el miedo, la duda, la empujaba y hacía una aguadilla (¿ahogadilla?). Hoy, viniendo en autobús, ha vuelto a asomar la cabeza, pero el miedo no ha podido con ella.

"Bet and win", dice un anuncio. Pues bien: yo apuesto. Apuesto por ti. Apuesto por nosotros. Por vencer todos los malos ratos que haya ahora y los que estén por venir. Apuesto que llegará el día en que te gane en los karts. Que daré saltitos con la tabla haciendo un calvo para que tú te rías y te avergüences a la vez, antes de atropellarte, tirarte a la nieve y darte un super beso. Apuesto que habrá momentos de enfurruñamiento, rencores, silencios, y que los venceremos a grito pelado o simplemente dándonos la mano. Apuesto por querer una casa contigo, una finca si puede ser, una caravana. Apuesto por momentos de camping con espárragos destrozándome la espalda. Por olvidos de ruinas romanas que nos dén excusas para hacer más viajes. En besos salados bajo el agua con gafas de bucear incordiando. Apuesto por cenas con amigos, en sus casas o en la nuestra. Apuesto por bailes desenfrenados debidos al café. Apuesto por despertarnos en mitad de la noche con ansia por poseer al otro. Por querernos.

Apuesto. Y quiero ganar.

Porque sé que te quiero.

8.16.2007

- Segunda hoja de otoño -


Sin decir ninguna palabra
without saying a word
sans dire aucune mot
senza dicere nessuna parola

pienso casi constantemente en una irrealidad perfecta. Y sobre todo lejana. Por eso de irreal.

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En la cocina el café se enfría tiñendo de rabia las esquinas del fregadero. Procura no dejar posos, porque sabe que sus manchas no se quitan fácilmente. Tomo poco café, me pone nerviosa; he llegado a probar el café solo, con mucho azúcar, porque dicen que quita las pesadillas. Pero no hubo lugar para saborear nada: me quedé con lo amargo, y no supe ni sabré qué es eso que tanto hace desear tomar una taza de café al volver a casa.


Primera hoja de otoño:

De vez en cuando me invade una sensación brutal de alegría, de ganas de salir corriendo kilómetros y kilómetros sólo para abrazarte, aunque apenas sepa quién eres. Quizá sólo porque lo necesite. Quizá sea yo misma la que invente esta preciosa sensación y, del mismo modo, te invente a ti.


Pero qué bien poder hacerlo. Es una forma de salvarse: inventando mi propio y pequeño dios.

8.13.2007

Alguien que me importa (mucho) me ha dicho hoy que si cierro el blog será como cerrar los ojos. Que perderé una de mis libertades. Que me hace falta expresarme por aquí. Que no sería justo para quien me haya leído y se haya atrevido a decirme "te leo desde hace algún tiempo...". Que, aunque lo cierre, la frase "y seguirá igual" se repetirá con el paso de los meses.

Y que, por una vez, debería hacer algo sin pensar en los demás.

Eso me ha dicho.

Yo no sé qué pensar. Así que, por hoy, me voy a dormir.

Como suele ser habitual, se aceptan todo tipo de comentarios.

Besos embarullados.

8.06.2007

Es hora de cerrar esta página. Cuando uno lee lo que ha escrito otra persona no puede saber si eso es real, imaginado o ambas cosas. Yo no quiero dar explicaciones de lo que escribo. No tendría sentido.

Cuando acabe esta semana cerraré el blog. Quizá escriba de manera más personal a quienes me conocen, de buzón a buzón, si es que me lo pide alguien. Y si no, escribiré cartas: para ellos, para mí, o para nadie.

A conocidos y desconocidos: gracias por la compañía, por los comentarios, por ser como una pequeña mantita en muchos de los casos.

Ha sido un verdadero placer.

Hasta más ver...





Aspetta Mi
Wait for me
I've been lost
A drift at sea
In your dreams
Dream my way
Someday I find my heart
and come back to stay
mmm do you miss me my darling
uu As i miss you
Take my hand
and pull me near
and never let me go
Again my dear
There was a time
I was safe in your arms
and the stars fell away
like diamonds
Then we were young
And our love was younger still
Was it just an illusion
Aspetta mi
wait for me
Close your eyes
and you will see
I'm coming home
every sky in my heart will be blue
On the day
I come back to you

I'm coming home
every sky in my heart will be blue
On the day
I come back to you

8.01.2007


Qué frío, María, qué frío hace. Madrid está casi a 40º, yo estoy morena como hace muchos veranos no estaba. Pero hace frío...

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Girona es preciosa. Los paisajes son una maravilla (me recordaban a Madrigal en algunos momentos); el agua del mar es clara, de azules intensos, bailando entre marino y turquesa; el calor es grande, pero soportable; el románico y el gótico dan la mano a ruinas griegas, romanas, celtas... ; la comida es estupenda; las leyendas y frases te abrazan cuando menos te lo esperas.

Ha hecho frío, ha llovido. Aún ahora está nublado, y supongo que costará que salga el sol. Pero entre tanta belleza y tanto miedo he redescubierto que lo más hermoso caminaba a mi lado, "amebita acechante"...

Gracias.


7.18.2007

Necesito volver al piano. Volver en serio. Volver a Bach, Mozart, Beethoven. Volver a sentir los dedos ligeros, no pesados y atrofiados como ahora. Descansar. Centrarme en algo real y bueno. Compartir. Crear, sola o acompañada. Refugiarme. Volver a casa.




(Enlace con grabaciones de TODA la obra de Mozart: http://213.188.106.66/)

7.17.2007

Haciendo limpieza de documentos en mi ordenador, he encontrado este texto, que guardé hace tiempo, y del que lamento no saber quién es el autor:

"Acabo de cumplir 23 años. En ese tiempo puede pasarle a uno casi todo lo que a uno le puede pasar en la vida. Pero de mí sólo sé decir que, hasta hoy, he estado perdiendo el tiempo miserablemente.Porque todo por lo que he sudado y combatido hasta ahora lo más que me servía era para prepararme a soportar la rutina del resto de mi vida. Y eso no.

Yo juro esta noche, delante de las estrellas, que antes de morirme tengo que subir a la peña de donde brota la vida y besar con mis labios el corazón de todas las cosas."

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Escucho. Recuerdo. Imagino. Sonrío.
Extraño.
Deseo.
Canto. Susurro. Bailo.
Acaricio. Respiro.
Sueño.

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Desaparecerá de la tierra entre días inciertos, volará hacia donde no llega la mente, fantaseará con fruición infiltrado en sueños ajenos, vivirá tan cerca de un límite que no sospecha, encontrará calma, tensión y dulzura, respirará olores de frutas y mar, le acompañará la vida que aún no posee.

Se trata de vivir. Sólo eso.

7.15.2007


"Portami con te... via da qui"



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Nada más alejado de la realidad de hoy que la lluvia de invierno. Caminando con la cabeza baja, deprisa y en silencio. Con coches alrededor, humo, malhumor, ruído. En medio de una soledad y un silencio atronadores. Caminando rápido. Caminando con la cabeza baja.

No sé qué pensar. No consigo controlar mi cabeza. Vuelve la imposibilidad de descubrir el orden y la calma en el transcurrir de cada día. Las luces no son más que ilusiones falsas, espejos de lo que falta, de lo que esconden detrás de su brillo. "¿Dónde está el cielo?", me pregunto. "¿Hace cuánto no lo miramos?".

¿Hace cuánto no nos miramos?.

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Hace ya varios meses que llamé a su madre para preguntarle qué tal estaba, cómo le iba la vida. Hace también varios meses, aunque alguno menos, recibí un mensaje que me pedía "nunca más". Y lo cumplí. Hace varios meses que no sabía nada de su vida. Y esta noche, precisamente esta noche, he leído resúmenes. Acabo de saber que le han operado, aunque no sé bien de qué, y me he preocupado hasta el momento en que he visto que, al parecer, ha ido todo bien, que es cuando he sentido alivio; también parece que hay una personita que le ilusiona, y eso me ha hecho sonreir. He sabido que una de sus primas se ha casado, y también me ha alegrado.

Es una sensación extraña la que tengo, como si el aire oliera a hojas de otoño. Me encantaría llamar y preguntarle cómo está; si fuera posible transmitir buena energía, me gustaría poder hacerlo. Pero por otro lado, pienso que lo mejor que puedo hacer por él es mantener las cosas tal y como están. Alegrarme en la distancia, y desde el silencio.

Las sonrisas más sinceras de la noche hoy son para ti, B.
Quedarme. Cogerte de la mano. Comenzar a caminar. En silencio. Llgar a casa. Abrir la puerta. En silencio. Echar la llave. Avanzar por el pasillo. De la mano. Llegar al sofá. Me sientas. Te sientas. Al otro lado. Me observas. En silencio. Te miro. A los ojos. Y me cuesta respirar. Te acercas. Alzas una mano. Despacio. Me acaricias la mejilla. Apenas. Con la punta de los dedos. Cierro los ojos. Comienzo a respirar. De nuevo. Extiendes tu caricia. Por mis labios. Que entreabro. apartas la mano. Un escalofrío. (De repente tengo frío...) No abro los ojos. Noto tu mirada. Sin verte. Enmarcas mi rostro. Con tus manos. Espero. Latiendo. Me das a respirar. De tu boca. A medio centímetro. Me abandono. Por completo. Ahora, me das de beber. De tu boca. Un beso quedo. Lento. Suave. Un roce apenas. Temeroso. Sólo un roce. Un roce apenas. Respiro. Yo también quiero. Besar. Atrapar el borde de tus labios. Con los míos. Trepar por ellos. Hundirme. En la dulzura de tu lengua. Licuarme. Igual que tu saliva. Y no perder nunca el camino que marcan tus labios. Yo también te quiero. Besar.

7.11.2007

La mayoría de las veces que escribo no responde a la realidad. Es imaginación, sin más, de situaciones, sensaciones o gente que no son lo que soy. La forma de lo que escribo me da igual; el significado me importa poco. Lo que cuenta es usar las palabras como vía de escape, creando una cadena de sonidos, intensidades y sentimientos irreales para formar un camino por el que, a través de los dedos y durante unos momentos, sea capaz de salir de este corazón, de este cuerpo. O entrar en aquellos que nunca seré.
Sea buscando belleza,
sea huyendo de ella.


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En dos minutos, sólo dos minutos, encontrarme contigo, deprisa, y nada más abrir la puerta lanzarme a tu boca buscando a ciegas tus brazos, a los que poder asirme, una base segura entre tanta marejada ponzoñosa que aterra mi cerebro,

rendirme, por una vez, detrás de todos los miedos, abandonar a un lado las preguntas, los remordimientos, dejar lo de arrepentirme para luego,

acurrucar el rostro en tu cuello para no ver, no ver, no ver nada de todo aquello que no quiero ver, que me sobra, que me quema la piel por no saber manejarlo, que me queda grande, como grande eres ahora que te busco para que me acojas, que tengo miedo, aún tengo miedo si en estos dos minutos no me quieres,

así que abrázame fuerte por favor no me sueltes ahora que van a ser sólo dos minutos solamente nada más, deja que me apriete fuerte contra tu cuerpo, que necesito algo real a lo que aferrarme, déjame besarte hasta que se me sequen los labios, y en ese momento te pediré que me ayudes a volver a la realidad, que me cales hasta la médula, que me ayudes a empujar este tiempo que pesa tanto, que te empapes en sudor conmigo, nos mezclemos sin pudores, sin prejuicios, como si fuera el último día en que pecar estuviera permitido,

deja que me meza suave sobre ti, anclada en la tierra de la que eres símbolo, que cierre los ojos extasiada, perdida y centrada en un único punto, en mi centro, donde quiero que estés ahora y siempre, durante estos dos únicos minutos de vida que puedo permitirme, que me permito permitirme, estando a tu lado,

porque te necesito ahora, a ti, fuera de todo tiempo y materia.

Son sólo dos minutos. Y luego, si cabe, toda la culpa.

7.10.2007

Una storia per Daniela...

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Guarda il mare, seduta nell’altalena della terrazza. È un’altalena larga, di quelle che si trovano nei giardini, con cuscini. Attorno aleggia la tranquillità di una notte sulle sponde del calore e dell’acqua, ingannata dalla frescura del giardino circondato da un bel muro romano. La cena, illuminata da una lampada con luce debole, sarebbe durata varie ore. Dal pomeriggio, tra scherzi e preparativi, tre paia di mani si divertivano in un angolo del mondo dove nessuno poteva guardare: in una casetta vicino al mare, tre amici si prendevano cura, iniziando dallo stomaco. Vino, primo piatto, secondo…Prima del dolce, l’unico uomo del gruppo si allontana per parlare al telefono:”Ritorno subito…” viso contrariato quasi arrabbiato, a mo di scusa. Si allontana, non troppo, con passo rapido, con l’intenzione di terminare velocemente la telefonata. Le due ragazze si guardano, divertite. Una di loro, la anfitrione, si alza per portare quello che manca. “Aspetta un momento, non ti muovere, non c’è bisogno”. Entra in cucina, che sta giusto a lato. L’amica la segue con lo sguardo. Osserva il capello raccolto in un crocchio disordinato dal quale cade un gruppo di riccioli rossi. Sorride. La segue osservando, ma si sorprende dinanzi la repentina tranquillità della sua amica: tesa, non si muove. Abbassa la testa, un brivido silenzioso. Si accorge che tenta di non piangere. Si alza dall’altalena ed entra in cucina. Si avvicina a lei in silenzio e posa la mano sulla sua spalla.

“Vieni...”


Finita la telefonata, il ragazzo sale la scalinata del giardino. Si ferma, sorpreso da quello che vede. Sull’altalena ci sono due donne: una, seduta, canta una ninna nanna senza parole, con voce dolce e bassa, mentre accarezza i capelli dell’altra, che resta distesa sul cuscino, con la testa appoggiata nelle gambe della sua compagna e gli occhi chiusi.

Lui si avvicina e guarda la ragazza che canta. Lei sostiene lo sguardo senza smettere di cantare. In questo modo lui si inginocchia davanti all’altalena e sussurra:

Il tempo passa, passa veloce sebbene a volte non ci accorgiamo o ci disperiamo, persi in una bolla immobile dentro la corrente. Il tempo passa, e solo ci resta difenderci cercando rifugio tra braccia amanti, in voci soavi che ci accolgano ci dondolino. E tra tutte le onde che possano venire, felici o amare, non ho mai sognato un mare così, come quello di questa notte…


Allunga la mano per sistemare un gruppo di capelli rossi caduti su una guancia. Lentamente, sale la sua carezza incontrando con la mano quella che in precedenza aveva cominciato le carezze. La pelirroja sorride, senza muoversi. Avverte due mani nei suoi capelli, due mani che tentano di trasmettere calma in quella notte strana, una notte strana nella quale il tempo è rimasto recluso in una bolla che chiuderà chissà quali segreti.


E tutti sappiamo che i segreti non hanno voce.

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Gracias por la traducción, L.

7.09.2007

Cerca, lejos... Tan cerca, casi... Muy lejos...

Abrázame, no te contengas, que ya me contendré yo, como siempre...

Qué espacio tan pequeño y tan grande entre ambos, apenas un palmo...

No dejes de mirarme, manten este puente, no me dejes bajar la vista por favor...

Tu pelo, tan suave...

Tu caricia y tu beso, inocentes, me devuelven la paz de meses y avivan la ansiedad dormida, que ahora habré de acunar nuevamente, a solas.

Te marchas, quién sabe hasta cuándo. Y todo queda igual.

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¿Cuántas veces la timidez, la vergüenza de uno mismo, ha impedido cambiar una vida?

7.06.2007

Me imagino un viaje. Un viaje a algún lugar demasiado lejano como para verlo apresuradamente. Me imagino un viaje ligero, lento, encontrando todos aquellos colores que una vez nos robó el hormigón: verde rojo añil amarillo violeta. Colores que nos dejarán asombrados al ver que aún somos capaces de recordar.

Encontraremos a gente, nuevas personas de tiempos antiguos, enclaustradas en un nuevo y hermoso amanecer repetitivo que les conduce a algún destino cierto, más cierto que el nuestro, ahora, donde no somos capaces de sentir qué hay más allá de los límites de un futuro pequeño, plastificado, condicionado por los plazos de bancos y compañías de seguros...

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Lo mejor que me pasó en la vida fue conocerte. Encontrarte reclinado sobre el puesto de frutas, dando unas voces tremendas al tendero, que tampoco era mudo precisamente. Me pareció una estampa curiosa: un occidental, con sus pantalones surferos y gafas de sol, y un hindú, con turbante; los dos morenos, de ojos grandes aún más abiertos si cabe por tanta indignación, y colorados los rostros como tomates, con las venas del cuello a punto de estallar de tanto como estábais disfrutando con semejante trifulca.

Así que saqué la cámara de fotos y disparé. Aún recuerdo lo que me costó aguantar la risa al ver vuestra cara de sorpresa, súbitamente callados. Incluso llegué a bajar la cámara, azorada, tras unos instantes. Pagaste al tendero el precio de una manzana, ni más ni menos; él cogió el dinero con perfecta indiferencia, olvidando que apenas hacía unos segundos que podía haber estallado un conflicto internacional a base de tomatazos.

Te acercaste a mí, sonreíste y me dijiste "vamos". Eso fue todo.

Desde entonces te acompaño. Por una vez, no me planteé nada más. Ese fue, quizá, El Acierto.

7.05.2007

Improvisando: lo primero que llega a mi mente, a mis dedos...

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Los abrazos quedan confiscados por un viento de verano pálido, seco, con arrugas, que evita con todas sus fuerzas que los cuerpos se unan, abrigándose del frío por estar a solas. El viento oye los rumores de deseos que nosotros desconocemos, incluso cuando somos quienes los emitimos. El viento agita desazones, impurezas en las manos para devastar un mundo de caricias ligeras, dulces como gotas de alegría que mojan pensamientos lejanos, caricias que debían regalarse antes y después de cada viaje al centro de otro mundo, caricias que no están donde debieran, que se han perdido sin siquiera partir.


El viento se esconde, frío, en las mañanas de estación, entre los trenes con retraso, en cada retazo de sueño que ondula tras la gente. "Aún es demasiado temprano", piensas. Pero cada momento puede ser tarde, si contamos que el pasado ya pasó, y que ahora no haces lo que, quizá, pudiste hacer ayer. El viento está ahí, enfriando corazones y memoria, adormeciendo voluntades de cambio que puedan truncar vidas rutinarias y amargadas. Es un viento traicionero, no es el viento que me dabas.

Ahora el viento sopla del sudeste. Es caprichoso y ligero, como arena de dunas. Se filtra entre sábanas para cubrir de amor el mundo, amable y contento. Sabe que ese es el camino y nos permite seguirlo. El viento del sudeste baila entre el asfalto, entre miradas ausentes que sabe volverán a ver en algún momento. El viento del sudeste espera, paciente, sin pararse a cavilar sobre opciones o deseos. Es un viento sabio, joven y viejo, maduro como un niño, ingenuo como adulto. Cada vez que respiro, agotada, él me recoge y me consuela, me abriga. Lo necesito, y lo sabe.


7.03.2007

¿Dónde?

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A un lugar fresco, donde no haya que pensar. Silencioso, sin voces incomprensibles y tediosas. Tranquilo, en compañía de gatos y libros. Asombrado y umbrío merced la gracia de las hojas de un gran árbol.

En mi compañía y en compañía de nadie. Sin oír mi propia voz retumbar dentro del cráneo, llamando fantasmas reales y no tanto. Encontrando la paz necesaria para desterrar un pasado demasiado forzado y rutina presente, que me permita decidir casi sin darme cuenta, que me devuelva la fuerza para enfrentar sin terrores lo que quiero en mi vida.

A veces se siente necesario reducir a polvo o a nada lo que es y ha sido, antes de volver a comenzar. Como una limpieza de espíritu, si es que eso existe, de manera que sea posible dejar en el arcén todo el lastre que se acumula en los bolsillos para poder seguir caminando.

¿Y hacia dónde?

No busco más lugar que ese en el que me pueda sentir tranquila, en casa. Da igual si es plantando mis dos pies sobre un determinado trozo de tierra, respirando agua en el agua como pez fingido, apoyándome en sonidos que desempolven mi humanidad, resguardada de tormentas en los brazos de alguien que, en ese instante, sea más fuerte que yo, o en las caricias que pueda regalar a otra persona o animal, hasta que se adormezca sintiéndose querido. Da igual si es uno o son todos, el caso es estar en casa.

En un lugar fresco, donde no haya que pensar.
Silencioso. Tranquilo. Asombrado y umbrío.

Como yo cuando olvido de qué hay que preocuparse.

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Es tarde, hora de dormir. Se me van cerrando los ojos, pero me siento alerta por dentro. No sé por qué.

Respirar hondo...



7.02.2007

Vuela esta canción
para ti, Lucía.
La más bella historia de amor
que tuve y tendré
es una carta de amor
que se lleva el viento,
pintada en mi voz,
a ninguna parte,
a ningún buzón.

No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido;
nada más amado
que lo que perdí.
Perdóname si
hoy busco en la arena
una luna llena
que arañaba el mar.



Si alguna vez fui un ave de paso
lo olvidé p'anidar en tus brazos;
si alguna vez fui bello y fui bueno
fue enredado en tu cuello y tus senos.
Si alguna vez fui sabio en amores
lo aprendí de tus labios cantores.

Si alguna vez amé,
si algún día después de amar amé
fue por tu amor, Lucía.
Lucía...

Tus recuerdos son
cada día más dulces.
El olvido sólo se llevó la mitad.
Y tu sombra aún
se acuesta en mi cama con la oscuridad
entre mi almohada
y mi soledad.

- Joan Manuel Serrat -
Respirar hondo...

Leo lo escrito y soy incapaz de decir una palabra. Apenas te has ido y ya te echo de menos, como un estúpido, como si me hubieran quitado el regalo antes de abrirlo. Con esa sensación me quedo. Porque si no puedo estar tras esos ojos, saber qué esconde tu cabeza, es como si no tuviera nada habiendo podido tener todo.

Me falta tu compañía, la buena, la de saber que estamos cerca aunque no digamos nada. La de sentirnos libres para hablar si es necesario. O aunque no lo sea. Sin coartarse, sin compromisos banales, sin reglas externas que hacer propias. No quiero nada de esa basura, salvo a ti. Aquí. Aunque estés lejos, pero que estés a mi lado.

Apenas te has ido y ya te echo de menos.
Colores, colores, colores...

Nunca defrauda. Siempre hay millones de colores revoloteando en el ambiente. Y esta vez más que nunca: casi dos millones de colores. De ángeles, demonios, intocables diosas y dioses (¡ay los de ébano!), esperpentos, discrecciones, borracheras, risas, llantos, besos, abrazos, miradas de sorpresa, miradas que incitan, miradas abstraídas...

Millones de personas arremolinadas en el centro de Madrid, compartiendo el calor del aire y la festividad del día. Y yo, acompañada de tres muchachotes que me hicieron pasar una tarde bonita, a pesar de mis nervios por los reencuentros: Eva con su familia (¡esta Vicky ha sido todo un descubrimiento! perdón, Vicky no: Sinforosa Ambrosia), y María con su chica (Patricia: ¡encantada de conocerte!). Algún agobio que otro en Vázquez de Mella a la hora de moverse ("Aprenda el significado de "¡IMPOSIBLE, COÑO!" en diez cm2). Las tamboradas brasileñas en Hortaleza repartiendo alegrá en estado puro, mientras de los balcones nos arrojaban barreños de agua salvadores. Poca agua nos cayó, así que de madrugada no vino mal la -efímera- guerra de botellas de agua subiendo por Alcalá.

Un Orgullo tranquilo, de espectadora dentro de semejante locura risueña. Me quedo con ganas de más. De muchas cosas, dentro de lo que esta fiesta significa.